01 de marzo del 2024
Éxodo 12:21-30
LA SANGRE DEL CORDERO
“Y cuando sus hijos les pregunten: ¿Qué significa esta ceremonia?”, ustedes deberán contestar: “Este animal se sacrifica en la Pascua, en honor del Señor”. Éxodo 12:26-27
La Pascua es una fiesta antigua que celebra la liberación de Dios a su pueblo Israel de la esclavitud en Egipto. Después de muchos años de sufrir la cautividad, los israelitas gimieron y clamaron a Dios por liberación. Dios vio el sufrimiento del pueblo, escuchó su clamor y preparó a Moisés para guiarlos a la libertad. Ahora tendrían la oportunidad de adorar y vivir para el Señor. Dios los llamó a salir de Egipto para que pudieran brillar como una luz y compartir sus bendiciones con todas las naciones. Pero la misión no era sencilla. El mandato de Dios a Faraón, rey de Egipto, era urgente: “Deja ir a mi pueblo para que me adore”. Pero Faraón endureció su corazón y Dios envió diez plagas, a fin de mostrarle que los dioses falsos de Egipto no tenían poder para ayudarlo. La última plaga fue devastadora, pues trajo la muerte del primogénito de cada familia egipcia. Cada familia israelita sacrificó un cordero y puso su sangre en el marco de su puerta. Esa noche Dios pasó por encima de aquellas casas y no permitió que nada les hiciera daño. Fue de este modo que Israel recobró su libertad. La sangre del cordero que fue sacrificado por cada familia era señal de que allí no podía entrar la muerte. Y esta señal apuntaba a Jesús, cuya muerte nos libera de una vez por todas de la maldición y la esclavitud del pecado.
Señor, gracias por hacernos libres. Por Jesús y por tu Espíritu, guíanos para adorarte y vivir para ti. Amén.
El sufrimiento y la muerte de Jesús no fueron obra de la casualidad ni el resultado de un fallo en los planes de Dios. Estas cosas sucedieron según “los planes y propósitos de Dios” (Hechos 2:23). El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, movidos por su asombroso amor por nosotros, los seres humanos, entraron en el pacto de redención por nuestro bien. Y aunque Jesús, el Hijo de Dios, fue crucificado, muerto y sepultado, también resucitó victorioso sobre la muerte, ascendió al cielo y ahora y ahora gobierna todas las cosas para que podamos tener una nueva vida y vivir con Dios para siempre. A lo largo de este mes, seremos guiados a través de pasajes bíblicos que nos ayudan a ver en acción el plan redentor de Dios. Que estas meditaciones le edifiquen en la fe y le ayuden a acercarse al Dios que le ama y quiere que comparta su amor y su vida con las personas que le rodean, cercanas y lejan
Hernandes Dias Lopes
El Rev. Lopes está casado con Udemilta y viven en Sao Paulo Brasil en compañía de sus dos hijos. El pastor Hernandes viaja alrededor del mundo para predicar y enseñar la Biblia.