Éxodo 12:21-30
LA SANGRE DEL CORDERO
“Y cuando sus hijos les pregunten: ¿Qué significa esta ceremonia?”, ustedes deberán contestar: “Este animal se sacrifica en la Pascua, en honor del Señor”.
Éxodo 12:26-27
La Pascua es una fiesta antigua que celebra la liberación de Dios a su pueblo Israel de la esclavitud en Egipto. Después de muchos años de sufrir la cautividad, los israelitas gimieron y clamaron a Dios por liberación. Dios vio el sufrimiento del pueblo, escuchó su clamor y preparó a Moisés para guiarlos a la libertad. Ahora tendrían la oportunidad de adorar y vivir para el Señor. Dios los llamó a salir de Egipto para que pudieran brillar como una luz y compartir sus bendiciones con todas las naciones.
Pero la misión no era sencilla. El mandato de Dios a Faraón, rey de Egipto, era urgente: “Deja ir a mi pueblo para que me adore”. Pero Faraón endureció su corazón y Dios envió diez plagas, a fin de mostrarle que los dioses falsos de Egipto no tenían poder para ayudarlo. La última plaga fue devastadora, pues trajo la muerte del primogénito de cada familia egipcia. Cada familia israelita sacrificó un cordero y puso su sangre en el marco de su puerta. Esa noche Dios pasó por encima de aquellas casas y no permitió que nada les hiciera daño.
Fue de este modo que Israel recobró su libertad. La sangre del cordero que fue sacrificado por cada familia era señal de que allí no podía entrar la muerte. Y esta señal apuntaba a Jesús, cuya muerte nos libera de una vez por todas de la maldición y la esclavitud del pecado.
Señor, gracias por hacernos libres. Por Jesús y por tu Espíritu, guíanos para adorarte y vivir para ti. Amén.