Gálatas 5:22-26
EL PRODUCTO FINAL
“Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza”.
Gálatas 5:22-23 RVR60
Nuestro Padre celestial es un jardinero paciente. Al hacer su obra en nuestros corazones, se toma su tiempo y no intenta tomar atajos. Después de todo, él valora inmensamente lo que está haciendo en nuestras vidas. ¿Qué es lo que él espera ver cosechado en nuestras vidas? Pablo le llama el “fruto del Espíritu”. Ese es el tipo de cosecha que Dios espera ver en su huerto. Todo lo contrario de lo que nuestra naturaleza caída es capaz de producir.
Por supuesto que al examinar la manifestación múltiple de este fruto es posible que podamos sentir algo de intranquilidad. ¿Quién puede realmente expresar las cualidades de este fruto de una manera por lo menos aproximada? Si pensamos en una expresión perfecta de este fruto solo Cristo entraría en la lista. Por eso Dios es paciente con nosotros. ¡Y qué bendición que tenemos un Dios que entiende las dificultades que enfrentamos para encarnar el carácter que él espera de nosotros!
Pero tampoco debemos emprender esta tarea con una actitud de derrota o impotencia. Dios no nos ha dejado a la deriva, sino nos ha dado su Espíritu para que él nos ayude en este proceso de llegar a ser a la imagen de Cristo. Y solo imaginar lo que es parecerse cada vez más a nuestro Salvador, debería motivar nuestros corazones para poner nuestra mayor diligencia en alcanzarlo. ¿Puedes ver ese fruto ya presente en tu vida?
Bendito Dios, gracias por la obra de tu Espíritu para hacernos más semejantes a tu Hijo. Ayúdanos a hacer del fruto del Espíritu la pasión de nuestra vida. En Cristo, amén.