13 de marzo del 2024
Juan 10:1-10
JESÚS, LA PUERTA DE LAS OVEJAS
“Yo soy la puerta: el que por mí entre, se salvará. Será como una oveja que entra y sale y encuentra pastos”. Juan 10:9
¿Conoce usted el trabajo de un pastor de ovejas? Los pastores tienen que vigilar constantemente a sus rebaños para que los depredadores no los ataquen. Por la noche, reúnen a sus ovejas y las guardan en rediles improvisados. Y si hay más de un pastor en el área, habrá más de un rebaño en el redil. Los pastores mismos se ponen a la puerta de entrada a las ovejas y las ovejas conocen la voz de su pastor. Así que en la mañana cuando escuchan la llamada de su pastor, las ovejas le siguen. Es en este contexto que Jesús dice que él es la puerta para las ovejas. Esta metáfora sugiere tres verdades. Primero, Jesús es la puerta a la salvación: “El que por mí entre, se salvará”. No hay salvación fuera de Jesús. Él es el camino a Dios, la puerta de salvación. Nadie puede llegar a Dios por sus obras o incluso por su religiosidad. ¡Solo Cristo es la puerta! Segundo, Jesús es la puerta a la libertad: “Será como una oveja que entra y sale”. Hay muchas puertas y caminos en la vida que conducen al cautiverio y la esclavitud. Son amplios y espaciosos, pero conducen al peligro y la miseria. Jesús, sin embargo, es la puerta a la libertad. Tercero, Jesús es la puerta a la provisión: “Será como una oveja que… encuentra pastos”. Cristo provee todo lo que necesitamos para florecer en abundancia. ¡Él vino para que “tengamos vida, y la tengamos en abundancia”!
Señor y Salvador, gracias por la vida plena y abundante que das. Todos los demás caminos en la vida conducen a la esclavitud y la muerte. Solo tú nos conduces y nos guías fielmente. ¡Alabamos tu nombre! Amén.
El sufrimiento y la muerte de Jesús no fueron obra de la casualidad ni el resultado de un fallo en los planes de Dios. Estas cosas sucedieron según “los planes y propósitos de Dios” (Hechos 2:23). El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, movidos por su asombroso amor por nosotros, los seres humanos, entraron en el pacto de redención por nuestro bien. Y aunque Jesús, el Hijo de Dios, fue crucificado, muerto y sepultado, también resucitó victorioso sobre la muerte, ascendió al cielo y ahora y ahora gobierna todas las cosas para que podamos tener una nueva vida y vivir con Dios para siempre. A lo largo de este mes, seremos guiados a través de pasajes bíblicos que nos ayudan a ver en acción el plan redentor de Dios. Que estas meditaciones le edifiquen en la fe y le ayuden a acercarse al Dios que le ama y quiere que comparta su amor y su vida con las personas que le rodean, cercanas y lejan
Hernandes Dias Lopes
El Rev. Lopes está casado con Udemilta y viven en Sao Paulo Brasil en compañía de sus dos hijos. El pastor Hernandes viaja alrededor del mundo para predicar y enseñar la Biblia.