Juan 10:1-10
JESÚS, LA PUERTA DE LAS OVEJAS
“Yo soy la puerta: el que por mí entre, se salvará. Será como una oveja que entra y sale y encuentra pastos”.
Juan 10:9
¿Conoce usted el trabajo de un pastor de ovejas? Los pastores tienen que vigilar constantemente a sus rebaños para que los depredadores no los ataquen. Por la noche, reúnen a sus ovejas y las guardan en rediles improvisados. Y si hay más de un pastor en el área, habrá más de un rebaño en el redil. Los pastores mismos se ponen a la puerta de entrada a las ovejas y las ovejas conocen la voz de su pastor. Así que en la mañana cuando escuchan la llamada de su pastor, las ovejas le siguen.
Es en este contexto que Jesús dice que él es la puerta para las ovejas. Esta metáfora sugiere tres verdades. Primero, Jesús es la puerta a la salvación: “El que por mí entre, se salvará”. No hay salvación fuera de Jesús. Él es el camino a Dios, la puerta de salvación. Nadie puede llegar a Dios por sus obras o incluso por su religiosidad. ¡Solo Cristo es la puerta!
Segundo, Jesús es la puerta a la libertad: “Será como una oveja que entra y sale”. Hay muchas puertas y caminos en la vida que conducen al cautiverio y la esclavitud. Son amplios y espaciosos, pero conducen al peligro y la miseria. Jesús, sin embargo, es la puerta a la libertad. Tercero, Jesús es la puerta a la provisión: “Será como una oveja que… encuentra pastos”. Cristo provee todo lo que necesitamos para florecer en abundancia. ¡Él vino para que “tengamos vida, y la tengamos en abundancia”!
Señor y Salvador, gracias por la vida plena y abundante que das. Todos los demás caminos en la vida conducen a la esclavitud y la muerte. Solo tú nos conduces y nos guías fielmente. ¡Alabamos tu nombre! Amén.