Juan 10:11-30
JESÚS EL PASTOR
“Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas”.
Juan 10:11
Jesús es el buen, el grande y el supremo pastor de sus ovejas, y sus ovejas son todos aquellos que creen en él. Como buen pastor, da su vida por las ovejas. Como el gran pastor, vive para interceder por las ovejas. Y como supremo pastor, volverá por las ovejas.
Jesús es único. No hay otro como él. ¿En qué consiste su singularidad? En que Jesús dio su vida por sus ovejas. No hay ningún fundador de alguna religión en el mundo que haya hecho esto por sus seguidores. Él murió por sus ovejas. Derramó su sangre para redimirlos. Derramó su alma en la muerte para que sus ovejas pudieran vivir para siempre. Jesús sufrió una sed cruel para que sus ovejas pudieran beber del agua de la vida. Él fue hecho pecado para que sus ovejas pudieran ser justificadas (hechas justas ante Dios). Fue hecho para ser maldición para que sus ovejas pudieran ser bendecidas. Soportó la ira de Dios para que sus ovejas pudieran recibir la gracia de Dios.
El buen pastor es también el gran pastor, que resucitó de entre los muertos y vive para sus ovejas. Él vive para interceder por ellas. Él vive para reinar sobre ellas. El buen y gran pastor es también el pastor supremo, que vendrá de nuevo, trayendo el cielo y la tierra nuevos, donde “ya no habrá muerte, ni llanto, ni lamento, ni dolor”, y vivirá con sus ovejas para siempre (Apocalipsis 21:1-4).
Señor Dios, tú eres el verdadero y buen pastor. Nada me puede arrebatar de tu mano. Gracias por tu fiel cuidado. ¡Te alabo! En el nombre de Jesús, Amén.