11 de marzo del 2024
Juan 1:5-10
LA SANGRE PURIFICADORA
“La sangre de su Hijo Jesús nos limpia de todo pecado”. 1 Juan 1:7
Es imposible negar la realidad del pecado, aunque mucha gente se esfuerce por demostrar que el hombre es bueno por naturaleza. Basta con echar un vistazo y podemos ver sus efectos todos los días en nuestras vidas, en nuestras familias y en la sociedad. El caos moral y espiritual en que vivimos es una muestra del alejamiento del diseño de Dios para este mundo que es suyo. Como un autor cristiano lo expresa, hemos vandalizado la creación de Dios. Pecamos contra Dios en nuestras palabras, pensamientos y acciones, e incluso al no hacer el bien que deberíamos hacer. Pecamos porque somos pecadores. Fuimos concebidos y nacidos en pecado, y vivimos en pecado. No podemos limpiarnos a nosotros mismos. El pecado ha afectado nuestra razón, emoción y voluntad. Todas las áreas de nuestras vidas han sido contaminadas por el pecado. Ningún ritual religioso puede limpiarnos del pecado. El pecado nos separa de Dios, levantando una barrera que no podemos cruzar. Pero Jesucristo, el Hijo de Dios, ha hecho por nosotros lo que nosotros no podemos hacer. Por su muerte tenemos vida, y por su sangre somos limpios de todo pecado. Ningún pecado que cometamos es demasiado grande para que él lo cubra, o tan malo que Dios no pueda perdonarlo. En Jesucristo, nuestro Salvador, tenemos redención ¡abundante, plena y gratuita!
Señor, santo es tu nombre. Gracias por el perdón total y gratuito que la sangre de Jesús ha comprado para mí, permitiéndome estar cerca de ti. En el nombre del Salvador, Amén.
El sufrimiento y la muerte de Jesús no fueron obra de la casualidad ni el resultado de un fallo en los planes de Dios. Estas cosas sucedieron según “los planes y propósitos de Dios” (Hechos 2:23). El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, movidos por su asombroso amor por nosotros, los seres humanos, entraron en el pacto de redención por nuestro bien. Y aunque Jesús, el Hijo de Dios, fue crucificado, muerto y sepultado, también resucitó victorioso sobre la muerte, ascendió al cielo y ahora y ahora gobierna todas las cosas para que podamos tener una nueva vida y vivir con Dios para siempre. A lo largo de este mes, seremos guiados a través de pasajes bíblicos que nos ayudan a ver en acción el plan redentor de Dios. Que estas meditaciones le edifiquen en la fe y le ayuden a acercarse al Dios que le ama y quiere que comparta su amor y su vida con las personas que le rodean, cercanas y lejan
Hernandes Dias Lopes
El Rev. Lopes está casado con Udemilta y viven en Sao Paulo Brasil en compañía de sus dos hijos. El pastor Hernandes viaja alrededor del mundo para predicar y enseñar la Biblia.