14 de marzo del 2024
1 Pedro 1:18-21
EL ALTO PRECIO DE LA REDENCIÓN
“Pues Dios los ha rescatado a ustedes de la vida sin sentido... con la sangre preciosa de Cristo,... un cordero sin defecto ni mancha”. 1 Pedro 1:18-19
La muerte de Jesús en la cruz por nosotros fue la misión de rescate más grande del mundo. Y a diferencia de lo que algunos piensan, este rescate no se pagó al diablo, sino a Dios mismo, cuyo honor había sido agraviado. El Señor proporcionó su propio sacrificio sustitutivo para que pudiéramos ser librados de nuestra esclavitud del pecado y su resultado inevitable: la muerte. Dios no nos redimió con oro o plata, ni recurrió a la moneda de más valor. Él nos redimió por la sangre preciosa de Cristo, el Cordero inmaculado y sin mancha. El Hijo de Dios renunció a todo para redimirnos. Se entregó por completo. Y el don del Hijo como Cordero sin mancha no fue una decisión de última hora. Como dijo el apóstol Pedro: “Cristo había sido destinado para esto desde antes que el mundo fuera creado, pero en estos tiempos últimos ha aparecido para bien de ustedes”. Ni todo el oro de la tierra sería suficiente para redimir a una sola persona. Tampoco el logro o el esfuerzo humano pueden hacer algo para mejorar nuestra condición delante de Dios. Solo el sacrificio de un cordero sin mancha podía lograrlo. Por eso Dios pagó el precio más alto, el precio de la sangre de su único Hijo, Jesucristo. Por lo tanto, eres muy valioso para Dios. Él ha invertido todo para salvarte, para que puedas tener una vida plena y abundante con él para siempre.
Oh Dios, solo a través del don de Cristo puedo ver mi valor, porque en su obra terminada se revela tu amor incondicional por mí. Te alabo. En el nombre de Jesús, Amén.
El sufrimiento y la muerte de Jesús no fueron obra de la casualidad ni el resultado de un fallo en los planes de Dios. Estas cosas sucedieron según “los planes y propósitos de Dios” (Hechos 2:23). El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, movidos por su asombroso amor por nosotros, los seres humanos, entraron en el pacto de redención por nuestro bien. Y aunque Jesús, el Hijo de Dios, fue crucificado, muerto y sepultado, también resucitó victorioso sobre la muerte, ascendió al cielo y ahora y ahora gobierna todas las cosas para que podamos tener una nueva vida y vivir con Dios para siempre. A lo largo de este mes, seremos guiados a través de pasajes bíblicos que nos ayudan a ver en acción el plan redentor de Dios. Que estas meditaciones le edifiquen en la fe y le ayuden a acercarse al Dios que le ama y quiere que comparta su amor y su vida con las personas que le rodean, cercanas y lejan
Hernandes Dias Lopes
El Rev. Lopes está casado con Udemilta y viven en Sao Paulo Brasil en compañía de sus dos hijos. El pastor Hernandes viaja alrededor del mundo para predicar y enseñar la Biblia.