1 Pedro 1:18-21
EL ALTO PRECIO DE LA REDENCIÓN
“Pues Dios los ha rescatado a ustedes de la vida sin sentido... con la sangre preciosa de Cristo,... un cordero sin defecto ni mancha”.
1 Pedro 1:18-19
La muerte de Jesús en la cruz por nosotros fue la misión de rescate más grande del mundo. Y a diferencia de lo que algunos piensan, este rescate no se pagó al diablo, sino a Dios mismo, cuyo honor había sido agraviado. El Señor proporcionó su propio sacrificio sustitutivo para que pudiéramos ser librados de nuestra esclavitud del pecado y su resultado inevitable: la muerte. Dios no nos redimió con oro o plata, ni recurrió a la moneda de más valor. Él nos redimió por la sangre preciosa de Cristo, el Cordero inmaculado y sin mancha.
El Hijo de Dios renunció a todo para redimirnos. Se entregó por completo. Y el don del Hijo como Cordero sin mancha no fue una decisión de última hora. Como dijo el apóstol Pedro: “Cristo había sido destinado para esto desde antes que el mundo fuera creado, pero en estos tiempos últimos ha aparecido para bien de ustedes”.
Ni todo el oro de la tierra sería suficiente para redimir a una sola persona. Tampoco el logro o el esfuerzo humano pueden hacer algo para mejorar nuestra condición delante de Dios. Solo el sacrificio de un cordero sin mancha podía lograrlo. Por eso Dios pagó el precio más alto, el precio de la sangre de su único Hijo, Jesucristo. Por lo tanto, eres muy valioso para Dios. Él ha invertido todo para salvarte, para que puedas tener una vida plena y abundante con él para siempre.
Oh Dios, solo a través del don de Cristo puedo ver mi valor, porque en su obra terminada se revela tu amor incondicional por mí. Te alabo. En el nombre de Jesús, Amén.