08 de enero del 2024
Génesis 6:1-3
SAL DE TU TIERRA
“Cuando los hombres comenzaron a poblar la tierra y tuvieron hijas…” Génesis 6:1
Desde los comienzos, Dios tenía la intención de que nuestro planeta se llenara con quienes, de acuerdo al relato bíblico, somos portadores de su imagen. Por eso, él mandó que los primeros pobladores se multiplicaran y ocuparan las grandes extensiones que tenían por delante. Era una tarea que tenían que cumplir de manera responsable, pues el mandato involucraba “cuidar” esta hermosa creación de Dios. ¿Qué le parece la forma en que la población mundial se ha distribuido y la sobrepoblación como una amenaza ante la escasez de recursos? En muchos lugares la tierra adecuada para vivir tiene un mayor costo y, en donde es asequible, se carece muchas veces de los servicios básicos. Es triste ver gente viviendo en zonas de alto riesgo, porque sus viviendas se pueden inundar, derrumbar o sufrir un accidente mayor. Pero es todavía más lamentable cuando algunos lugares se multiplican no solo numéricamente sino también en su rebeldía y alejamiento de Dios. Si usted vive en una comunidad así, sabe de primera mano lo difícil que es testificar cuando la maldad nos rodea. Es terrible estar consciente que un lugar así está expuesto al juicio de Dios. ¿Qué podemos hacer? Lo primero es no desesperarnos sino confiar en el poder de la Palabra de Dios para transformar los lugares más oscuros. Y en segundo, rogar a Dios que nos use para ser una bendición a nuestros coterráneos.
Señor y Dios, gracias por darme un lugar para vivir, para plantar el hogar y hacer que la familia crezca y se fortalezca, viviendo en comunidad y en armonía. Amén.
La Biblia comienza con el relato de la creación, y, de igual modo, el Credo de los Apóstoles inicia con la afirmación: “Creo en Dios Padre Todopoderoso”. Dios mismo dijo de su obra que “Todo lo que había hecho era bueno en gran manera”. Aunque muchas veces tendemos a menospreciar esta creación, ésa no es la enseñanza bíblica en ningún momento. Sin embargo, sí tenemos que reconocer que vivimos en un mundo bajo los efectos del pecado. Y aun así, nuestra vida cotidiana debe estar marcada por el reconocimiento de que esas actividades también le importan a Dios. Aun si la tierra no responde a nuestros esfuerzos como era originalmente el diseño divino, nosotros estamos llamados a reflejar nuestra preocupación por darle la gloria a Dios en donde quiera que nos desenvolvamos. El devocional de este mes busca mostrarnos la forma en que los primeros pobladores de nuestro planeta lidiaron con esas dificultades, y aun así, encontraron maneras de relacionar sus actividades diarias con su servicio a Dios. Por eso, esperamos que al final usted pueda decir: ¡Qué hermoso es vivir en este mundo que Dios ha creado aun con todas sus dificultades!
Samuel Olán Pérez
Ha sido anciano en la iglesia presbiteriana en Tabasco. Está casado y tiene tres hijos. Es biólogo y muy comprometido con las causas ambientales.