07 de enero del 2024
Génesis 4:8-12
FRENTE A FRENTE
“El Señor le dijo: ¿Por qué has hecho esto?”. Génesis 4:10
¿Cuántas veces ha hecho algo en lo oculto para obtener un beneficio o, simplemente, para descargar su enojo? Desde pequeños aprendemos a encubrir nuestras faltas con el fin de evitar el castigo, pero a medida que crecemos, los riesgos son mayores. A veces, aun sabiéndolo, pensamos que vale la pena cometer la falta y exponernos a ser descubiertos. Los noticieros están llenos de casos de gente que parecía honorable, pero que tomaron la decisión de inmiscuirse en una actividad ilegal, y ahora están pagando el precio. Cuando Caín le quitó la vida a su hermano, ni siquiera le pasó por la mente que tendría que rendir cuentas a Dios por esta acción. No había aun policías, investigadores, ni cortes, pero Dios lo busca y entabla un diálogo con él para que exponga sus motivos. Pero, al igual que su padre al momento de la caída, Caín intenta evadir su responsabilidad. Por eso, no nos resulta extraño que tanta gente se declare inocente aun cuando todas las evidencias apunten a su culpabilidad. Este caso es un recordatorio oportuno para todos nosotros. No importa qué tanto puedas evadir la justicia terrenal, un día estarás ante el tribunal de Dios, y él te pedirá cuentas de tu comportamiento. Por eso es bueno que el Señor nos confronte ahora, en vida, y podamos así abrazarnos a su misericordia. No dejes pasar otro día sin disfrutar de su gracia y bendición.
Permite bendito Dios, que haga todo aquello que sea agradable a ti, que asuma la responsabilidad de mis actos y acepte con gusto tu reprensión. Por el amor de Cristo, Amén.
La Biblia comienza con el relato de la creación, y, de igual modo, el Credo de los Apóstoles inicia con la afirmación: “Creo en Dios Padre Todopoderoso”. Dios mismo dijo de su obra que “Todo lo que había hecho era bueno en gran manera”. Aunque muchas veces tendemos a menospreciar esta creación, ésa no es la enseñanza bíblica en ningún momento. Sin embargo, sí tenemos que reconocer que vivimos en un mundo bajo los efectos del pecado. Y aun así, nuestra vida cotidiana debe estar marcada por el reconocimiento de que esas actividades también le importan a Dios. Aun si la tierra no responde a nuestros esfuerzos como era originalmente el diseño divino, nosotros estamos llamados a reflejar nuestra preocupación por darle la gloria a Dios en donde quiera que nos desenvolvamos. El devocional de este mes busca mostrarnos la forma en que los primeros pobladores de nuestro planeta lidiaron con esas dificultades, y aun así, encontraron maneras de relacionar sus actividades diarias con su servicio a Dios. Por eso, esperamos que al final usted pueda decir: ¡Qué hermoso es vivir en este mundo que Dios ha creado aun con todas sus dificultades!
Samuel Olán Pérez
Ha sido anciano en la iglesia presbiteriana en Tabasco. Está casado y tiene tres hijos. Es biólogo y muy comprometido con las causas ambientales.