09 de enero del 2024
Génesis 6:1-3
CONSERVANDO LA CREACIÓN
“Toma también siete parejas de cada clase de aves, para que se conserve su especie en el mundo”. Génesis 7:3
En un informe reciente acerca de la vida en nuestro planeta se señala que una de las crisis más apremiantes es la pérdida de la biodiversidad. Este es un término que se usa para hablar de las especies de fauna y plantas que existen. Y aunque esta crisis tienda a ser ignorada, vale la pena reflexionar en las causas que la provocan. ¿Se ha dado cuenta la manera en que el lugar donde viven las especies se está destruyendo porque el uso del suelo está cambiando para cultivos, ganadería y desarrollos urbanos, industriales y turísticos? Cuando Dios indica a Noé la cantidad y forma como debería de resguardar las especies, dice que lo hace precisamente para que se conserven las especies de nuestro planeta. Es triste que hoy, una de las crisis mundiales sea la de no haber acatado el procedimiento de conservación de especies que Dios dictó desde los tiempos previos al diluvio. Allí, se dio una de las estrategias globales más adecuadas para conservar las especies de animales y plantas. Dios no ha eliminado de su agenda para la vida en la tierra el deber de cuidar este gran huerto. Por eso debemos también poner atención a las voces que nos llaman a administrar correctamente la creación, sabiendo que Dios está también ocupado en mantener la vida en el mundo. No olvide que “el mundo es de mi Dios, su eterna posesión”.
Padre celestial, en ti pongo mis pensamientos y acciones que lleven a vivir con todas las especies de la creación. En Cristo, Amén.
La Biblia comienza con el relato de la creación, y, de igual modo, el Credo de los Apóstoles inicia con la afirmación: “Creo en Dios Padre Todopoderoso”. Dios mismo dijo de su obra que “Todo lo que había hecho era bueno en gran manera”. Aunque muchas veces tendemos a menospreciar esta creación, ésa no es la enseñanza bíblica en ningún momento. Sin embargo, sí tenemos que reconocer que vivimos en un mundo bajo los efectos del pecado. Y aun así, nuestra vida cotidiana debe estar marcada por el reconocimiento de que esas actividades también le importan a Dios. Aun si la tierra no responde a nuestros esfuerzos como era originalmente el diseño divino, nosotros estamos llamados a reflejar nuestra preocupación por darle la gloria a Dios en donde quiera que nos desenvolvamos. El devocional de este mes busca mostrarnos la forma en que los primeros pobladores de nuestro planeta lidiaron con esas dificultades, y aun así, encontraron maneras de relacionar sus actividades diarias con su servicio a Dios. Por eso, esperamos que al final usted pueda decir: ¡Qué hermoso es vivir en este mundo que Dios ha creado aun con todas sus dificultades!
Samuel Olán Pérez
Ha sido anciano en la iglesia presbiteriana en Tabasco. Está casado y tiene tres hijos. Es biólogo y muy comprometido con las causas ambientales.