10 de enero del 2024
Génesis 9:1-3
¡A COMER DE TODO!
“Pueden comer todos los animales y verduras que quieran. Yo se los doy”. Génesis 9:3
Los tiempos han cambiado. Hace medio siglo se comía de lo que se producía en los patios traseros de las casas, se sembraba en periodos que marcaba el calendario lunar y se cosechaba por temporadas para satisfacer las necesidades. Actualmente se vive a ritmos acelerados y todo lo que nos rodea está hecho de la misma forma para satisfacer las prisas y las exigencias. Por ejemplo, se ha reducido el tiempo entre la siembra y la cosecha, y sin embargo, los productos son mayores, porque se han modificado internamente. Ahora hay hasta frutos que ya no tienen semillas y otros que carecen de espinas. El diluvio también trajo ajustes importantes en la dieta humana. Al reordenar su creación, Dios muestra su misericordia y abre la posibilidad de comer carnes y frutos, semillas y verduras, incluso de aquellas que crecen bajo tierra y en los árboles. Por supuesto que al hablar de alimentos las opiniones se dividen aun entre los cristianos. Comer de todo es un principio sano de la creación que permite un balance adecuado de aquellas sustancias que nutren el cuerpo. Cuando el balance se pierde se producen enfermedades por el exceso o carencia de sustancias que el cuerpo necesita. Lo más maravilloso, y que a veces olvidamos, es que esto es un don de Dios y que, comer también es una de las formas en que glorificamos a Dios (1 Cor. 10:31).
Te ruego Señor Jesucristo que sigas dando la oportunidad de comer de todo y que aportemos para que otros también puedan comer. Amén.
La Biblia comienza con el relato de la creación, y, de igual modo, el Credo de los Apóstoles inicia con la afirmación: “Creo en Dios Padre Todopoderoso”. Dios mismo dijo de su obra que “Todo lo que había hecho era bueno en gran manera”. Aunque muchas veces tendemos a menospreciar esta creación, ésa no es la enseñanza bíblica en ningún momento. Sin embargo, sí tenemos que reconocer que vivimos en un mundo bajo los efectos del pecado. Y aun así, nuestra vida cotidiana debe estar marcada por el reconocimiento de que esas actividades también le importan a Dios. Aun si la tierra no responde a nuestros esfuerzos como era originalmente el diseño divino, nosotros estamos llamados a reflejar nuestra preocupación por darle la gloria a Dios en donde quiera que nos desenvolvamos. El devocional de este mes busca mostrarnos la forma en que los primeros pobladores de nuestro planeta lidiaron con esas dificultades, y aun así, encontraron maneras de relacionar sus actividades diarias con su servicio a Dios. Por eso, esperamos que al final usted pueda decir: ¡Qué hermoso es vivir en este mundo que Dios ha creado aun con todas sus dificultades!
Samuel Olán Pérez
Ha sido anciano en la iglesia presbiteriana en Tabasco. Está casado y tiene tres hijos. Es biólogo y muy comprometido con las causas ambientales.