05 de enero del 2024
Génesis 2:18-24
VIVIR EN COMUNIDAD
“Luego, Dios el Señor dijo: No es bueno que el hombre esté solo. Le voy a hacer alguien que sea una ayuda adecuada para él”. Génesis 2:18
¿Se ha preguntado por qué Dios se preocupa por nosotros los seres humanos? Él pudiera haberse olvidado desde hace tiempo de estas criaturas tan débiles y frágiles, pero no lo hace. Si algo nos enseña el relato de los inicios de la raza humana, es que Dios está al pendiente de nosotros. Cuando él dice, “no es bueno que el hombre esté solo”, no apunta meramente a una emergencia en su orden creado. Nos presenta más bien un paradigma para la vida en comunidad y, por eso, él interviene proporcionando la ayuda adecuada. Esto es un gran desafío pues muchas veces nos toca vivir con gente que no piensa como nosotros pensamos. Aunque esto a veces puede ser motivo de temor, Dios también puede usar a otras personas para mostrarnos que él está con nosotros. No olvides que eres un hijo suyo, que él está al pendiente de ti y va a encontrar maneras de mostrarte que no estás solo. Y a veces ese apoyo viene de donde menos imaginamos. En una ocasión un grupo de creyentes solicitaron al gobierno un terreno para tener un lugar donde congregarse. La respuesta llegó más pronto de lo esperado, y al llegar ante la funcionaria que los atendió, se sorprendieron al escucharla. “Estuve pensando en su proyecto de construcción y lo veo muy pequeño. ¿Acaso no piensan crecer?”. ¡Ése es el Dios en quien creemos y su ayuda puede venir a través de quienes menos lo esperamos
Padre nuestro, te agradezco porque no nos dejas solos, y sobre todo en el hogar nos has dado una ayuda idónea. Te doy gracias, en Cristo, Amén.
La Biblia comienza con el relato de la creación, y, de igual modo, el Credo de los Apóstoles inicia con la afirmación: “Creo en Dios Padre Todopoderoso”. Dios mismo dijo de su obra que “Todo lo que había hecho era bueno en gran manera”. Aunque muchas veces tendemos a menospreciar esta creación, ésa no es la enseñanza bíblica en ningún momento. Sin embargo, sí tenemos que reconocer que vivimos en un mundo bajo los efectos del pecado. Y aun así, nuestra vida cotidiana debe estar marcada por el reconocimiento de que esas actividades también le importan a Dios. Aun si la tierra no responde a nuestros esfuerzos como era originalmente el diseño divino, nosotros estamos llamados a reflejar nuestra preocupación por darle la gloria a Dios en donde quiera que nos desenvolvamos. El devocional de este mes busca mostrarnos la forma en que los primeros pobladores de nuestro planeta lidiaron con esas dificultades, y aun así, encontraron maneras de relacionar sus actividades diarias con su servicio a Dios. Por eso, esperamos que al final usted pueda decir: ¡Qué hermoso es vivir en este mundo que Dios ha creado aun con todas sus dificultades!
Samuel Olán Pérez
Ha sido anciano en la iglesia presbiteriana en Tabasco. Está casado y tiene tres hijos. Es biólogo y muy comprometido con las causas ambientales.