06 de enero del 2024
Génesis 3:7-10
DIOS CONOCE LO QUE HACEMOS
“Pero Dios el Señor llamó al hombre y le preguntó: ¿Dónde estás?”. Génesis 3:9
¿Usted de verdad cree que Dios no sabía dónde se encontraba Adán después de haber comido del fruto prohibido? Estamos hablando del Dios de quien dos capítulos atrás se nos dice que creó el universo, y dio origen a la vida, por lo que un GPS no le era necesario. Más bien su pregunta suena como cuando el maestro pregunta a la clase: “¿Hicieron la tarea?”, o una madre: “¿Arreglaron su cuarto?, cuando todo apunta a lo contrario. En realidad, Dios sabe perfectamente dónde se encuentra Adán y no hay posibilidad de que Adán mienta sobre su ubicación. Todos sus intentos de esconderse de Dios, de cubrir su vergüenza con hojas de higuera o de desviar la atención de su falta resultan en vano. Es apenas el inicio de su gestión en este paraíso terrenal, y ya el primer hombre ha estropeado la bondad de ese hermoso lugar. Y sus descendientes no somos mejores que él a la hora de asumir nuestras responsabilidades en la vida. Hoy, Dios vuelve a preguntar: “¿Dónde estás?”. Y debemos sentirnos agradecidos de la pregunta porque quien la hace está preocupado por nuestra situación. Por eso, si lo vemos desde esta perspectiva es una pregunta que nos ayuda a reflexionar si estamos en el lugar que Dios espera que estemos. ¿Estás justo ahora alineado con el proyecto de Dios para tu vida o andas escondiéndote o buscando responsables de tus omisiones y fracasos?
Gracias Dios por preguntar por mí, por darme la oportunidad de ubicarme y sentirme seguro porque estás conmigo en cada paso que doy. En Cristo, Amén.
La Biblia comienza con el relato de la creación, y, de igual modo, el Credo de los Apóstoles inicia con la afirmación: “Creo en Dios Padre Todopoderoso”. Dios mismo dijo de su obra que “Todo lo que había hecho era bueno en gran manera”. Aunque muchas veces tendemos a menospreciar esta creación, ésa no es la enseñanza bíblica en ningún momento. Sin embargo, sí tenemos que reconocer que vivimos en un mundo bajo los efectos del pecado. Y aun así, nuestra vida cotidiana debe estar marcada por el reconocimiento de que esas actividades también le importan a Dios. Aun si la tierra no responde a nuestros esfuerzos como era originalmente el diseño divino, nosotros estamos llamados a reflejar nuestra preocupación por darle la gloria a Dios en donde quiera que nos desenvolvamos. El devocional de este mes busca mostrarnos la forma en que los primeros pobladores de nuestro planeta lidiaron con esas dificultades, y aun así, encontraron maneras de relacionar sus actividades diarias con su servicio a Dios. Por eso, esperamos que al final usted pueda decir: ¡Qué hermoso es vivir en este mundo que Dios ha creado aun con todas sus dificultades!
Samuel Olán Pérez
Ha sido anciano en la iglesia presbiteriana en Tabasco. Está casado y tiene tres hijos. Es biólogo y muy comprometido con las causas ambientales.