Génesis 1:24-26
CORRIGIENDO CONDUCTAS
Siempre es bueno entender donde está la línea que separa lo bueno de lo malo: “Entonces dijo Dios: Que produzca la tierra toda clase de animales domésticos y salvajes…”
Génesis 1:24
Una de las cosas que Dios hace en su universo creado es poner orden. No en vano dice la Escritura que Dios es un Dios de orden. Todo lo creado ha sido colocado en el lugar que le corresponde. Es Dios quien separa la luz de las tinieblas, las aguas de la tierra seca, y distingue al varón de la mujer. Y en este pasaje hace una distinción muy importante entre animales domésticos y salvajes.
En ocasiones, al pensar en nuestra obediencia a Dios nos abruma el mundo tan amplio y diverso en el que vivimos. Pero una manera simple de comenzar es por el hogar, pues es ahí donde se establecen las normas de convivencia acordes al orden y diseño divinos. ¿Ha pensado, por ejemplo, en la forma en que al escoger y convivir con una mascota reflejamos ese orden?
Para un creyente, la Biblia es la base de las leyes que definen cuales son animales salvajes y domésticos; leyes que se hicieron, aunque usted no lo crea, para proteger a los animales de las personas. Si en el hogar las mascotas son animales que la ley señala como silvestres, por ejemplo, loros y tortugas; es bueno rectificar porque las autoridades civiles también intentan proteger esas especies. Pero como cristianos no es necesario que lleguemos a esas instancias. A Dios también se le glorifica cuando respetamos las leyes de su creación.
Dios de la creación y del orden, quiero caminar contigo reconociendo el comportamiento del hogar que me has dado, déjame corregir para mejorar y ser un hijo obediente y responsable. Amén.