Génesis 2:7-9
ALIENTO DE VIDA
“Entonces Dios el Señor formó al hombre de la tierra misma, y sopló en su nariz y le dio vida”.
Génesis 2:7
¿Se ha dado cuenta la manera en que el trabajo, los quehaceres de la casa, las amistades y la rutina nos absorben y nos distraen? Nos dedicamos a comprar cosas para encontrar satisfacción y llenar un vacío, creyendo que el nivel de vida mejora en proporción a nuestras posesiones. No nos damos cuenta que simplemente caemos en un círculo vicioso de trabajar, comprar y desechar. Y cuando creemos tenerlo todo nos sumergimos en un modo de vida artificial, en el que, desde las actividades manuales hasta las intelectuales se nos dan ya resueltas. ¿Se imagina el futuro que espera a una humanidad así?
Vale la pena recordar el hermoso relato de la creación del hombre. Si bien no debemos olvidar que Dios nos hizo de algo material como la tierra, también estuvo involucrado un soplo divino. Somos seres dinámicos y creativos que no deben conformarse a las corrientes de este siglo. Tanto en el trabajo como en el hogar podemos expresar esa creatividad aun en cosas muy pequeñas, de modo que no caigamos en un estilo de vida robotizado.
En Cristo, Dios nos recrea y renueva para no acomodarnos a este siglo. Sin dejar de poner los pies en la tierra, su Espíritu nos capacita para buscar las cosas de arriba, de modo que glorifiquemos a nuestro Padre celestial en todo lo que hacemos. Y esta es una bendición que podemos compartir con aquellos que no le conocen.
Dios mío, permite que desarrollemos ese espíritu creativo que nos has dado, y podamos así reflejar cómo son las personas renovadas a la imagen de tu Hijo. En su nombre, oramos, Amén.