02 de enero del 2024
Génesis 2:1-6
ANALIZANDO EL PASADO
Cuan maravilloso es saber cómo ocurren las cosas, y podamos entender con claridad: “Esta es la historia de la creación del cielo y de la tierra”. Génesis 2:4
“¡Adelante, sin mirar atrás!”, es una frase que se escucha a menudo al comienzo de un nuevo año o al emprender una actividad. La intención tal vez sea buena, pues se busca animar a una persona a no detenerse ni para tomar impulso. Pero hay quienes lo entienden como una invitación a romper de tajo con el pasado y esto no siempre es lo más recomendable. Porque si bien no es cierto que “todo tiempo pasado fue mejor”, el éxito de un plan muchas veces depende de tomar en cuenta todos los antecedentes. La Biblia nos enseña a mirar al pasado en una forma saludable. Dios mismo nos relata la historia de la creación, porque considera útil que nosotros conozcamos el comienzo de lo que hoy se observa. Al ver la obra de sus manos aprendemos el maravilloso orden y el delicado propósito que hay en cada una de ellas. “Todo lo hizo hermoso en su tiempo”, nos dice la Escritura, y ese es un gran ejemplo para nosotros a quienes nos gusta soñar, perseguir una visión y cumplir nuestras metas. ¿Has comenzado este año con un plan en mente? Entonces no olvides ponerlo en las manos de nuestro gran Consejero, el Señor Jesucristo. Con su dirección sabia, aun si el pasado es algo que te abruma, no tiene por qué ser algo que te encadene. Así qué, ¡adelante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe!
Ayúdame, Señor Jesucristo, a valorar lo que en tiempos pasados se ha hecho y permite que, sobre esta experiencia, pueda ser moldeado para cumplir tus planes conmigo. Amén.
La Biblia comienza con el relato de la creación, y, de igual modo, el Credo de los Apóstoles inicia con la afirmación: “Creo en Dios Padre Todopoderoso”. Dios mismo dijo de su obra que “Todo lo que había hecho era bueno en gran manera”. Aunque muchas veces tendemos a menospreciar esta creación, ésa no es la enseñanza bíblica en ningún momento. Sin embargo, sí tenemos que reconocer que vivimos en un mundo bajo los efectos del pecado. Y aun así, nuestra vida cotidiana debe estar marcada por el reconocimiento de que esas actividades también le importan a Dios. Aun si la tierra no responde a nuestros esfuerzos como era originalmente el diseño divino, nosotros estamos llamados a reflejar nuestra preocupación por darle la gloria a Dios en donde quiera que nos desenvolvamos. El devocional de este mes busca mostrarnos la forma en que los primeros pobladores de nuestro planeta lidiaron con esas dificultades, y aun así, encontraron maneras de relacionar sus actividades diarias con su servicio a Dios. Por eso, esperamos que al final usted pueda decir: ¡Qué hermoso es vivir en este mundo que Dios ha creado aun con todas sus dificultades!
Samuel Olán Pérez
Ha sido anciano en la iglesia presbiteriana en Tabasco. Está casado y tiene tres hijos. Es biólogo y muy comprometido con las causas ambientales.