31 de enero del 2024
Génesis 50: 24-26
AYUDA PERMANENTE
“¡En verdad, Dios vendrá a ayudarlos!” Génesis 50:25
¿Ha experimentado usted en alguna ocasión la angustiante necesidad de que alguien le ayude? Cuando estamos acostumbrados a llevar a cabo las actividades del trabajo, podemos hacer varias cosas al mismo tiempo y no parece que necesitemos de ayuda. La repetición de las cosas todos los días, permite tenerlas en la memoria y ponerlas en práctica sin problema alguno. Pero ¿qué pasa, cuando de pronto, nos cambian de actividad y empezamos a hacer algo a lo que no estamos acostumbrados? Viene la incertidumbre, es decir, nos sentimos inseguros y desconfiados de la efectividad de nuestras acciones. Pensamos que quizá tengamos que hacer mucho esfuerzo y dedicarle más tiempo y, aun así, sentimos que fracasaremos. ¡Qué bendición es tener la confianza de que Dios está siempre con nosotros! Eso es precisamente lo que encontramos en nuestro recorrido a través del primer libro de la Biblia. Un mundo perfecto se convierte en un paraíso perdido, y, sin embargo, Dios siempre aparece en el momento oportuno para redirigir su creación. Pero sus planes mayores para redimir a la humanidad y a nuestro planeta, se llevan a cabo de una familia que no siempre fue fiel, pero nuestro Dios sí permanece fiel a su agenda. Él sí va a liberar a este planeta de la maldición, y un día, nos concederá vivir sin dolor, sin lágrimas y sin cansancio.
Señor Jesucristo, en momentos difíciles estaré seguro de que estarás ahí para ayudarme, y pueda seguir a la meta. Amén.
La Biblia comienza con el relato de la creación, y, de igual modo, el Credo de los Apóstoles inicia con la afirmación: “Creo en Dios Padre Todopoderoso”. Dios mismo dijo de su obra que “Todo lo que había hecho era bueno en gran manera”. Aunque muchas veces tendemos a menospreciar esta creación, ésa no es la enseñanza bíblica en ningún momento. Sin embargo, sí tenemos que reconocer que vivimos en un mundo bajo los efectos del pecado. Y aun así, nuestra vida cotidiana debe estar marcada por el reconocimiento de que esas actividades también le importan a Dios. Aun si la tierra no responde a nuestros esfuerzos como era originalmente el diseño divino, nosotros estamos llamados a reflejar nuestra preocupación por darle la gloria a Dios en donde quiera que nos desenvolvamos. El devocional de este mes busca mostrarnos la forma en que los primeros pobladores de nuestro planeta lidiaron con esas dificultades, y aun así, encontraron maneras de relacionar sus actividades diarias con su servicio a Dios. Por eso, esperamos que al final usted pueda decir: ¡Qué hermoso es vivir en este mundo que Dios ha creado aun con todas sus dificultades!
Samuel Olán Pérez
Ha sido anciano en la iglesia presbiteriana en Tabasco. Está casado y tiene tres hijos. Es biólogo y muy comprometido con las causas ambientales.