Efesios 4:25-32
CUIDANDO SU JARDÍN ESPIRITUAL
“Alejen de ustedes la amargura, las pasiones, los enojos, los gritos, los insultos y toda clase de maldad”.
Efesios 4:31
Si le ha tocado cuidar que el pasto o el jardín de su casa se encuentren en buen estado, se habrá dado cuenta que esto es algo que envuelve una lucha constante. Hay lugares que con tanta maleza parecen más bien una zona de guerra. No es de extrañar que un lugar así guarde un gran parecido con el pecado en nuestras vidas. Una vez que llegamos a ser seguidores de Jesús, descubrimos rápidamente que hemos entrado en una zona de guerra. Si descuidamos nuestra relación con el Salvador, el pecado puede tomar algo hermoso y convertirlo en algo desagradable. Al igual que la maleza, los hábitos pecaminosos pueden multiplicarse hasta ahogar el fruto de justicia.
El mandato del Señor es claro: “Alejen de ustedes la amargura, las pasiones, los enojos, los gritos, los insultos y toda clase de maldad”. Se trata de malas hierbas que no tienen lugar en nuestra vida. Y tenemos que cortarlas lo más pronto posible, antes de que puedan invadir nuestras vidas y causar daños incalculables. En lugar de malezas destructivas, debemos sembrar la buena semilla de bondad, compasión y perdón.
Pero ¿cómo podemos hacer esto y así convertirnos en un hermoso jardín que traiga alabanza a nuestro Creador? Esto es algo de lo que queremos hablar en este mes a fin de que, con la ayuda del Espíritu, podamos producir una cosecha agradable.
Padre, ayúdame a entender lo que pasa en el corazón. Con tu ayuda puedo arrancar malezas y sembrar plantas de justicia para tu gloria. En el nombre de Jesús, Amén.