01 de febrero del 2024
Efesios 4:25-32
CUIDANDO SU JARDÍN ESPIRITUAL
“Alejen de ustedes la amargura, las pasiones, los enojos, los gritos, los insultos y toda clase de maldad”. Efesios 4:31
Si le ha tocado cuidar que el pasto o el jardín de su casa se encuentren en buen estado, se habrá dado cuenta que esto es algo que envuelve una lucha constante. Hay lugares que con tanta maleza parecen más bien una zona de guerra. No es de extrañar que un lugar así guarde un gran parecido con el pecado en nuestras vidas. Una vez que llegamos a ser seguidores de Jesús, descubrimos rápidamente que hemos entrado en una zona de guerra. Si descuidamos nuestra relación con el Salvador, el pecado puede tomar algo hermoso y convertirlo en algo desagradable. Al igual que la maleza, los hábitos pecaminosos pueden multiplicarse hasta ahogar el fruto de justicia. El mandato del Señor es claro: “Alejen de ustedes la amargura, las pasiones, los enojos, los gritos, los insultos y toda clase de maldad”. Se trata de malas hierbas que no tienen lugar en nuestra vida. Y tenemos que cortarlas lo más pronto posible, antes de que puedan invadir nuestras vidas y causar daños incalculables. En lugar de malezas destructivas, debemos sembrar la buena semilla de bondad, compasión y perdón. Pero ¿cómo podemos hacer esto y así convertirnos en un hermoso jardín que traiga alabanza a nuestro Creador? Esto es algo de lo que queremos hablar en este mes a fin de que, con la ayuda del Espíritu, podamos producir una cosecha agradable.
Padre, ayúdame a entender lo que pasa en el corazón. Con tu ayuda puedo arrancar malezas y sembrar plantas de justicia para tu gloria. En el nombre de Jesús, Amén.
A medida que se acerca el inicio de la primavera, pocos de nosotros podemos resistir la tentación de ensuciar nuestras manos cavando en la tierra y sembrando algo que crecerá y florecerá en los próximos meses. Ya sea que vivamos en la ciudad o en el campo, la primavera despierta en nosotros el deseo de sembrar y ver crecer una nueva vida. Hacemos eco del placer y la satisfacción de nuestro Creador, cuando miró a su nueva creación recién terminada y “vio que todo lo que había hecho estaba muy bien”. (Génesis 1:31) Este mes vamos a explorar el mundo de la agricultura. Vamos a descubrir cómo al cultivar, plantar, regar y nutrir plantas tiernas se nos pueden enseñar lecciones importantes sobre el crecimiento espiritual. Al hacer esto, nos concentraremos en los hábitos (malezas) que deben ser destruidos, y virtudes (semillas) que necesitan ser plantadas para que nuestra vida pueda producir una cosecha espiritual abundante.
Daniel Jongsma
Daniel Jongsma es pastor de la Iglesia Cristiana Reformada de Dearborn (Michigan), en los suburbios de Detroit. También ha servido como plantador de iglesias en el área de Chicago. Además, Dan ha pastoreado congregaciones en Elmhurst y Fulton, Illinois, y ha sido pastor de jóvenes en Jenison, Michigan, y Sunnyside, Washington. Él y su esposa, Gloria, tienen tres hijas.