26 de enero del 2024
Génesis 45: 10-15
HIJOS RESPONSABLES
“¡Pronto, vayan a traer a mi padre!”. Génesis 45:13
Todos sabemos que “la célula de la sociedad es la familia”. La familia se integra por los padres e hijos y en ocasiones los hijos se casan y se quedan a vivir en la misma casa; se convive con yernos, nueras y nietos. También hay hijos que dejan el hogar paterno y se van a vivir aparte. Y en ocasiones, la distancia, se convierte en un distanciamiento e indiferencia hacia los progenitores. Cada quien sigue su proyecto de vida, olvidándose de aquellos que cuidaron de ellos cuando aún eran pequeños. Hay padres que viven abandonados por sus hijos hasta su fallecimiento. Pero, también es cierto que hay hijos responsables, que gustan de compartir su casa con los padres, y los invitan a pasar temporadas con ellos. Imagine la alegría de los padres cuando son invitados a pasar tiempo de calidad con sus hijos. No se les ve como un estorbo, sino como una bendición que Dios les concede de mostrar el amor al prójimo a quienes están más próximos a nosotros. En el caso de José, él le dice a sus hermanos que vayan por su padre y lo traigan. Cuando dice “pronto” nos muestra el enorme deseo que tiene de ver a su padre, quien ni siquiera sabe que su hijo está vivo. Hoy, tenemos la oportunidad invitar no solo a nuestros progenitores, sino también al Padre Celestial para morar con nosotros. Esto es algo que seguramente alegrará el corazón de Dios.
Padre celestial, ven a mi casa, la puerta está abierta para que entres y permanezcas con la familia que me has dado. Amén.
La Biblia comienza con el relato de la creación, y, de igual modo, el Credo de los Apóstoles inicia con la afirmación: “Creo en Dios Padre Todopoderoso”. Dios mismo dijo de su obra que “Todo lo que había hecho era bueno en gran manera”. Aunque muchas veces tendemos a menospreciar esta creación, ésa no es la enseñanza bíblica en ningún momento. Sin embargo, sí tenemos que reconocer que vivimos en un mundo bajo los efectos del pecado. Y aun así, nuestra vida cotidiana debe estar marcada por el reconocimiento de que esas actividades también le importan a Dios. Aun si la tierra no responde a nuestros esfuerzos como era originalmente el diseño divino, nosotros estamos llamados a reflejar nuestra preocupación por darle la gloria a Dios en donde quiera que nos desenvolvamos. El devocional de este mes busca mostrarnos la forma en que los primeros pobladores de nuestro planeta lidiaron con esas dificultades, y aun así, encontraron maneras de relacionar sus actividades diarias con su servicio a Dios. Por eso, esperamos que al final usted pueda decir: ¡Qué hermoso es vivir en este mundo que Dios ha creado aun con todas sus dificultades!
Samuel Olán Pérez
Ha sido anciano en la iglesia presbiteriana en Tabasco. Está casado y tiene tres hijos. Es biólogo y muy comprometido con las causas ambientales.