27 de enero del 2024
Génesis 46: 1-4
DIOS TE HABLA POR TU NOMBRE
“Esa noche Dios habló con Israel en una visión, llamándolo por su nombre, Jacob. Y él contestó; aquí estoy”. Génesis 46:2
Cuando asistimos a una fiesta o vamos por la calle, es común que algunos se saluden, porque quizá son amigos, vecinos o compañeros de trabajo. Pero cuando somos invitados a una reunión importante, y allí se encuentra una persona conocida a veces nos preguntamos si nos reconocerá o nos ignorará. ¡Qué gratificante es cuando esta persona se detiene y nos llama por nombre! Es posible que un momento así nos haga sentir bien. Imagine lo que se sentiría que Dios le llame por su nombre, como un himno conocido dice en sus estrofas. Hay quienes piensan que esto no es posible, pero en la biblia es algo que ocurría a menudo, sobre todo en la época de los patriarcas. Dios le habló a Jacob y le llamó por su nombre y él enseguida contestó: “aquí estoy”. Se trata de una relación que no se construyó de un momento a otro, y que refleja la confianza que se había cultivado a lo largo de varias décadas. En ningún momento Jacob duda de quién es el que le está hablando. Me pregunto de qué manera identifica usted la intimidad y confianza con Dios que ha ido desarrollando a lo largo de los años. Cuando su Hijo estuvo aquí en la tierra, él llamó a sus discípulos, “amigos”, y los trató de esa forma. Cristo también nos enseñó a llamar a su Padre como él lo hacía, como un padre. Diríjase a Dios en este día, en una forma que refleje la confianza que en él tiene.
Señor Jesucristo, sigue dando de tu misericordia y estoy pronto a responder a tu llamado. Prepárame para servirte de la mejor manera. En el nombre de Jesús, amén.
La Biblia comienza con el relato de la creación, y, de igual modo, el Credo de los Apóstoles inicia con la afirmación: “Creo en Dios Padre Todopoderoso”. Dios mismo dijo de su obra que “Todo lo que había hecho era bueno en gran manera”. Aunque muchas veces tendemos a menospreciar esta creación, ésa no es la enseñanza bíblica en ningún momento. Sin embargo, sí tenemos que reconocer que vivimos en un mundo bajo los efectos del pecado. Y aun así, nuestra vida cotidiana debe estar marcada por el reconocimiento de que esas actividades también le importan a Dios. Aun si la tierra no responde a nuestros esfuerzos como era originalmente el diseño divino, nosotros estamos llamados a reflejar nuestra preocupación por darle la gloria a Dios en donde quiera que nos desenvolvamos. El devocional de este mes busca mostrarnos la forma en que los primeros pobladores de nuestro planeta lidiaron con esas dificultades, y aun así, encontraron maneras de relacionar sus actividades diarias con su servicio a Dios. Por eso, esperamos que al final usted pueda decir: ¡Qué hermoso es vivir en este mundo que Dios ha creado aun con todas sus dificultades!
Samuel Olán Pérez
Ha sido anciano en la iglesia presbiteriana en Tabasco. Está casado y tiene tres hijos. Es biólogo y muy comprometido con las causas ambientales.