Génesis 46: 1-4
DIOS TE HABLA POR TU NOMBRE
“Esa noche Dios habló con Israel en una visión, llamándolo por su nombre, Jacob. Y él contestó; aquí estoy”.
Génesis 46:2
Cuando asistimos a una fiesta o vamos por la calle, es común que algunos se saluden, porque quizá son amigos, vecinos o compañeros de trabajo. Pero cuando somos invitados a una reunión importante, y allí se encuentra una persona conocida a veces nos preguntamos si nos reconocerá o nos ignorará. ¡Qué gratificante es cuando esta persona se detiene y nos llama por nombre! Es posible que un momento así nos haga sentir bien.
Imagine lo que se sentiría que Dios le llame por su nombre, como un himno conocido dice en sus estrofas. Hay quienes piensan que esto no es posible, pero en la biblia es algo que ocurría a menudo, sobre todo en la época de los patriarcas. Dios le habló a Jacob y le llamó por su nombre y él enseguida contestó: “aquí estoy”. Se trata de una relación que no se construyó de un momento a otro, y que refleja la confianza que se había cultivado a lo largo de varias décadas. En ningún momento Jacob duda de quién es el que le está hablando.
Me pregunto de qué manera identifica usted la intimidad y confianza con Dios que ha ido desarrollando a lo largo de los años. Cuando su Hijo estuvo aquí en la tierra, él llamó a sus discípulos, “amigos”, y los trató de esa forma. Cristo también nos enseñó a llamar a su Padre como él lo hacía, como un padre. Diríjase a Dios en este día, en una forma que refleje la confianza que en él tiene.
Señor Jesucristo, sigue dando de tu misericordia y estoy pronto a responder a tu llamado. Prepárame para servirte de la mejor manera. En el nombre de Jesús, amén.