28 de enero del 2024
Génesis 47: 20-26
DIOS ATIENDE TU NECESIDAD
“Aquí tienen semilla para sembrar la tierra”. Génesis 47:23
Ante el crecimiento de la población, los gobiernos del mundo buscan alternativas para satisfacer la necesidad de alimentos. Las tierras están sobreexplotadas y requieren de fertilizantes para tener buena cosecha. Pero también depende de la semilla y de su calidad. Hoy, hay semillas mejoradas que dan mejores cosechas y en menor tiempo, ya que crecen más rápido y se cosecha en mayor volumen. Hay programas de gobierno que dan la semilla para sembrar y capacitan para trabajar la tierra. En tiempos antiguos, las sequías eran bastante comunes, y cuando no se atendían adecuadamente mucha gente moría de hambre. Como gobernador de Egipto, José tuvo la guía de Dios para anticiparse, guardar las cosechas y escoger la buena semilla, cuando había abundancia. Tuvo también la oportunidad de organizar a la población, tanto para recibir alimento como para el trabajo de sembrar la tierra con la mejor semilla. Quizá nuestros dones no se encuentren en la agricultura. Pero Dios abre la oportunidad para que cada uno haga planes para mejorar las condiciones de vida, y nos permite llevar la buena semilla para sembrar bondad, paz y amor. Al igual que en la agricultura, esparcir las buenas nuevas también requiere esfuerzo y sabiduría. Preparémonos para ser buenos sembradores que anuncien las buenas noticias.
Dios, te agradezco porque en tiempos de escasez das de la buena semilla para sembrar tu palabra en los corazones de quienes están necesitados de tu amor. Amén.
La Biblia comienza con el relato de la creación, y, de igual modo, el Credo de los Apóstoles inicia con la afirmación: “Creo en Dios Padre Todopoderoso”. Dios mismo dijo de su obra que “Todo lo que había hecho era bueno en gran manera”. Aunque muchas veces tendemos a menospreciar esta creación, ésa no es la enseñanza bíblica en ningún momento. Sin embargo, sí tenemos que reconocer que vivimos en un mundo bajo los efectos del pecado. Y aun así, nuestra vida cotidiana debe estar marcada por el reconocimiento de que esas actividades también le importan a Dios. Aun si la tierra no responde a nuestros esfuerzos como era originalmente el diseño divino, nosotros estamos llamados a reflejar nuestra preocupación por darle la gloria a Dios en donde quiera que nos desenvolvamos. El devocional de este mes busca mostrarnos la forma en que los primeros pobladores de nuestro planeta lidiaron con esas dificultades, y aun así, encontraron maneras de relacionar sus actividades diarias con su servicio a Dios. Por eso, esperamos que al final usted pueda decir: ¡Qué hermoso es vivir en este mundo que Dios ha creado aun con todas sus dificultades!
Samuel Olán Pérez
Ha sido anciano en la iglesia presbiteriana en Tabasco. Está casado y tiene tres hijos. Es biólogo y muy comprometido con las causas ambientales.