25 de enero del 2024
Génesis 45:1-10
MIGRACIÓN EN LAS MANOS DE DIOS
“Así que fue Dios quien me mandó a este lugar y no ustedes”. Génesis 45:8
Seguramente conoce a personas que han llegado a su lugar provenientes de otras partes del país. Gente que tiene que dejar su tierra y sus parientes para conseguir una mejor forma de vida. Hoy, las noticias en la televisión muestran a diario, cómo miles de personas migran desde otros países buscando empleo mejor remunerado y la paz que no encuentran en sus lugares de origen. A los migrantes los vemos en las calles, pidiendo ayuda para alimentarse o comprar medicinas. Mujeres y hombres, en su mayoría jóvenes y niños caminan a diario. Cuando en Génesis 45 se narra cómo José les dijo a sus hermanos quién era, encontramos a una persona desprovista de amargura y con un corazón sincero, anhelando abrazar a sus hermanos y volver a ver a su Padre. José como extranjero, tuvo éxito en una tierra que no era su lugar de origen. Seguramente tuvo que adoptar costumbres como la forma de vestir y de ser, mas nunca abandonó su fe, en un solo Señor y Dios. Para transitar a un mundo mejor, tenemos que considerar que la migración de personas no es un asunto de fácil resolución. Y ésa es una oportunidad para apoyar de alguna manera, a los jóvenes y niños que forman parte de estas migraciones. No olvidemos que la Biblia misma nos recuerda que nosotros somos extranjeros y peregrinos en este mundo.
Señor Jesucristo, permite que, mi corazón esté dispuesto ayudar a quienes por necesidad han tenido que dejar su lugar de origen. Amén.
La Biblia comienza con el relato de la creación, y, de igual modo, el Credo de los Apóstoles inicia con la afirmación: “Creo en Dios Padre Todopoderoso”. Dios mismo dijo de su obra que “Todo lo que había hecho era bueno en gran manera”. Aunque muchas veces tendemos a menospreciar esta creación, ésa no es la enseñanza bíblica en ningún momento. Sin embargo, sí tenemos que reconocer que vivimos en un mundo bajo los efectos del pecado. Y aun así, nuestra vida cotidiana debe estar marcada por el reconocimiento de que esas actividades también le importan a Dios. Aun si la tierra no responde a nuestros esfuerzos como era originalmente el diseño divino, nosotros estamos llamados a reflejar nuestra preocupación por darle la gloria a Dios en donde quiera que nos desenvolvamos. El devocional de este mes busca mostrarnos la forma en que los primeros pobladores de nuestro planeta lidiaron con esas dificultades, y aun así, encontraron maneras de relacionar sus actividades diarias con su servicio a Dios. Por eso, esperamos que al final usted pueda decir: ¡Qué hermoso es vivir en este mundo que Dios ha creado aun con todas sus dificultades!
Samuel Olán Pérez
Ha sido anciano en la iglesia presbiteriana en Tabasco. Está casado y tiene tres hijos. Es biólogo y muy comprometido con las causas ambientales.