24 de enero del 2024
Génesis 39: 1-14
VENCIENDO LA TENTACIÓN DE CADA DÍA
“¿Cómo podría yo hacer algo tan malo y pecar contra Dios?”. Génesis 39:9
“Nadie se va a dar cuenta” pensamos a veces. “Las oportunidades hay que aprovecharlas” racionalizamos. Puede ser una información financiera falsa, una mentira para salir de un aprieto o, una conducta sexual inapropiada. Hasta nos ufanamos una vez que lo hemos hecho, por salir ilesos. Al menos, eso pensamos. José, el soñador, tenía un punto de vista distinto. Podemos ocultarnos de la gente, podemos hacer cosas reprobables cuando estamos a solas, pero ¿cómo vamos a escondernos de Dios? Una falta, aunque sea hecha en privado, no solo daña tu carácter, también ofende al Dios santo. Esa fue la respuesta que José dio a la esposa de su amo, que lo acosaba constantemente, y no parecía dispuesta a ceder ante nada. Así que ella aprovechó un día en que José estaba solo en casa, y quiso forzarlo a tener relaciones con ella. ¿Qué perdía José? Su familia estaba lejos en Canaán. Su amo confiaba ciegamente en él. A nadie le interesaba su integridad. Sin embargo, José era un hombre de principios. Él sabía que no podía fallarle a su señor, quien le había puesto a cargo de la administración de su casa. Pero más que eso, sabía que no podía fallarle al Señor que era quien había bendecido su trabajo en aquel lugar. Al final, prefirió enfrentar las consecuencias de ser fiel a Dios, a deshonrarle con sus acciones en lo oculto.
Dios que vives en mi corazón, gracias por darme la oportunidad de evitar el pecado y consagrarme cada día para ser tu servidor. Gracias por alejarme del pecado. Amén.
La Biblia comienza con el relato de la creación, y, de igual modo, el Credo de los Apóstoles inicia con la afirmación: “Creo en Dios Padre Todopoderoso”. Dios mismo dijo de su obra que “Todo lo que había hecho era bueno en gran manera”. Aunque muchas veces tendemos a menospreciar esta creación, ésa no es la enseñanza bíblica en ningún momento. Sin embargo, sí tenemos que reconocer que vivimos en un mundo bajo los efectos del pecado. Y aun así, nuestra vida cotidiana debe estar marcada por el reconocimiento de que esas actividades también le importan a Dios. Aun si la tierra no responde a nuestros esfuerzos como era originalmente el diseño divino, nosotros estamos llamados a reflejar nuestra preocupación por darle la gloria a Dios en donde quiera que nos desenvolvamos. El devocional de este mes busca mostrarnos la forma en que los primeros pobladores de nuestro planeta lidiaron con esas dificultades, y aun así, encontraron maneras de relacionar sus actividades diarias con su servicio a Dios. Por eso, esperamos que al final usted pueda decir: ¡Qué hermoso es vivir en este mundo que Dios ha creado aun con todas sus dificultades!
Samuel Olán Pérez
Ha sido anciano en la iglesia presbiteriana en Tabasco. Está casado y tiene tres hijos. Es biólogo y muy comprometido con las causas ambientales.