Génesis 45:1-10
MIGRACIÓN EN LAS MANOS DE DIOS
“Así que fue Dios quien me mandó a este lugar y no ustedes”.
Génesis 45:8
Seguramente conoce a personas que han llegado a su lugar provenientes de otras partes del país. Gente que tiene que dejar su tierra y sus parientes para conseguir una mejor forma de vida. Hoy, las noticias en la televisión muestran a diario, cómo miles de personas migran desde otros países buscando empleo mejor remunerado y la paz que no encuentran en sus lugares de origen. A los migrantes los vemos en las calles, pidiendo ayuda para alimentarse o comprar medicinas. Mujeres y hombres, en su mayoría jóvenes y niños caminan a diario.
Cuando en Génesis 45 se narra cómo José les dijo a sus hermanos quién era, encontramos a una persona desprovista de amargura y con un corazón sincero, anhelando abrazar a sus hermanos y volver a ver a su Padre. José como extranjero, tuvo éxito en una tierra que no era su lugar de origen. Seguramente tuvo que adoptar costumbres como la forma de vestir y de ser, mas nunca abandonó su fe, en un solo Señor y Dios.
Para transitar a un mundo mejor, tenemos que considerar que la migración de personas no es un asunto de fácil resolución. Y ésa es una oportunidad para apoyar de alguna manera, a los jóvenes y niños que forman parte de estas migraciones. No olvidemos que la Biblia misma nos recuerda que nosotros somos extranjeros y peregrinos en este mundo.
Señor Jesucristo, permite que, mi corazón esté dispuesto ayudar a quienes por necesidad han tenido que dejar su lugar de origen. Amén.