22 de enero del 2024
Génesis 37:18-23
LOS JÓVENES SOÑARÁN SUEÑOS
“Se dijeron unos a otros ¡Miren, ahí viene el de los sueños!”. Génesis 37:19
¿Sabe usted cuántos jóvenes componen la población en su país? Eso representa un potencial muy grande y por esto los gobiernos invierten en programas de educación, nutrición, deporte y salud. Se abren oportunidades para jóvenes y se les otorgan becas para estudiar y capacitarse. En la Palabra de Dios se concede un gran valor al aporte que los jóvenes pueden hacer, sobre todo, en la obra de Dios en este mundo. Es el caso del joven Timoteo, a quien el apóstol Pablo escoge para continuar su obra en la iglesia de Éfeso en el momento en que él está a punto de partir. En una época en que los jóvenes tendían a ser menospreciados, él no vacila en poner al frente un joven tímido, pero de una fe que databa de largo tiempo. Y no lo hace para incitar a la rebeldía o para opacar a los mayores, sino para demostrar que Dios no está limitado por la edad a la hora de usar a las personas. En Génesis 37 tenemos el caso del joven Josué, a quien, por medio de sueños, desde pequeño Dios le indica los grandes planes que tiene para él. Aunque debido a su corta edad, José no fue tan prudente al dar a conocer sus sueños, con el tiempo, cada uno de ellos se convertiría en realidad. Y en este tiempo necesitamos jóvenes soñadores que contribuyan a hacer de este planeta un mundo mejor. Y que los amigos y vecinos puedan decir “¡miren, ahí viene el de los sueños!”.
Señor Jesús, sé mi guía en mi proyecto de vida, donde tengo sueños que, con fe, se realizarán y tendrán amplio beneficio para la humanidad. Amén.
La Biblia comienza con el relato de la creación, y, de igual modo, el Credo de los Apóstoles inicia con la afirmación: “Creo en Dios Padre Todopoderoso”. Dios mismo dijo de su obra que “Todo lo que había hecho era bueno en gran manera”. Aunque muchas veces tendemos a menospreciar esta creación, ésa no es la enseñanza bíblica en ningún momento. Sin embargo, sí tenemos que reconocer que vivimos en un mundo bajo los efectos del pecado. Y aun así, nuestra vida cotidiana debe estar marcada por el reconocimiento de que esas actividades también le importan a Dios. Aun si la tierra no responde a nuestros esfuerzos como era originalmente el diseño divino, nosotros estamos llamados a reflejar nuestra preocupación por darle la gloria a Dios en donde quiera que nos desenvolvamos. El devocional de este mes busca mostrarnos la forma en que los primeros pobladores de nuestro planeta lidiaron con esas dificultades, y aun así, encontraron maneras de relacionar sus actividades diarias con su servicio a Dios. Por eso, esperamos que al final usted pueda decir: ¡Qué hermoso es vivir en este mundo que Dios ha creado aun con todas sus dificultades!
Samuel Olán Pérez
Ha sido anciano en la iglesia presbiteriana en Tabasco. Está casado y tiene tres hijos. Es biólogo y muy comprometido con las causas ambientales.