Génesis 37:18-23
LOS JÓVENES SOÑARÁN SUEÑOS
“Se dijeron unos a otros ¡Miren, ahí viene el de los sueños!”.
Génesis 37:19
¿Sabe usted cuántos jóvenes componen la población en su país? Eso representa un potencial muy grande y por esto los gobiernos invierten en programas de educación, nutrición, deporte y salud. Se abren oportunidades para jóvenes y se les otorgan becas para estudiar y capacitarse.
En la Palabra de Dios se concede un gran valor al aporte que los jóvenes pueden hacer, sobre todo, en la obra de Dios en este mundo. Es el caso del joven Timoteo, a quien el apóstol Pablo escoge para continuar su obra en la iglesia de Éfeso en el momento en que él está a punto de partir. En una época en que los jóvenes tendían a ser menospreciados, él no vacila en poner al frente un joven tímido, pero de una fe que databa de largo tiempo. Y no lo hace para incitar a la rebeldía o para opacar a los mayores, sino para demostrar que Dios no está limitado por la edad a la hora de usar a las personas.
En Génesis 37 tenemos el caso del joven Josué, a quien, por medio de sueños, desde pequeño Dios le indica los grandes planes que tiene para él. Aunque debido a su corta edad, José no fue tan prudente al dar a conocer sus sueños, con el tiempo, cada uno de ellos se convertiría en realidad. Y en este tiempo necesitamos jóvenes soñadores que contribuyan a hacer de este planeta un mundo mejor. Y que los amigos y vecinos puedan decir “¡miren, ahí viene el de los sueños!”.
Señor Jesús, sé mi guía en mi proyecto de vida, donde tengo sueños que, con fe, se realizarán y tendrán amplio beneficio para la humanidad. Amén.