21 de enero del 2024
Génesis 29:15-20
EL SALARIO JUSTO
“No vas a trabajar para mi sin ganar nada, sólo porque eres mi pariente. Dime cuánto quieres que te pague”. Génesis 29:15
El trabajo remunerado es necesario para tener un ingreso económico que permita comprar alimentos, ropa, vivienda, o pagar servicios como educación, salud y transporte. Sin embargo, conocemos que las fuentes de empleo cada día van disminuyendo. Por ejemplo, antes había personas para abrir y cerrar puertas, levantar accesorios en estacionamientos para el ingreso y salida de automóviles, pero ahora funcionan con mecanismos automáticos. Hasta en los supermercados ya hay cajeros electrónicos donde puede pagar su mercancía. La tecnología avanza y desplaza el trabajo humano. Esto hace que los escasos trabajos tiendan a ser menos remunerados, y si bien el salario mínimo ha subido, no alcanza para comprar lo básico para mantener una familia. Por lo mismo, la relación entre el patrón y el trabajador a veces se vuelve conflictiva. Pero vemos cómo en los tiempos de Jacob, hace miles de años, esta relación de trabajo se cuidaba y como nos muestra el pasaje, entre parientes se debe actuar con mayor justicia. Por eso un buen principio en la familia de la fe ayudar a nuestros hermanos menos favorecidos. Dios concede la posibilidad a algunas personas para apoyar a otros, pero también éstos deben trabajar con responsabilidad y esmero, como para el Señor, no para los hombres.
Padre celestial, te ruego que seas con aquellas personas que estando en lugares adecuados, apoyan a los que no tienen un trabajo, más a los de la propia familia de la fe. En el amor de Jesús, Amén.
La Biblia comienza con el relato de la creación, y, de igual modo, el Credo de los Apóstoles inicia con la afirmación: “Creo en Dios Padre Todopoderoso”. Dios mismo dijo de su obra que “Todo lo que había hecho era bueno en gran manera”. Aunque muchas veces tendemos a menospreciar esta creación, ésa no es la enseñanza bíblica en ningún momento. Sin embargo, sí tenemos que reconocer que vivimos en un mundo bajo los efectos del pecado. Y aun así, nuestra vida cotidiana debe estar marcada por el reconocimiento de que esas actividades también le importan a Dios. Aun si la tierra no responde a nuestros esfuerzos como era originalmente el diseño divino, nosotros estamos llamados a reflejar nuestra preocupación por darle la gloria a Dios en donde quiera que nos desenvolvamos. El devocional de este mes busca mostrarnos la forma en que los primeros pobladores de nuestro planeta lidiaron con esas dificultades, y aun así, encontraron maneras de relacionar sus actividades diarias con su servicio a Dios. Por eso, esperamos que al final usted pueda decir: ¡Qué hermoso es vivir en este mundo que Dios ha creado aun con todas sus dificultades!
Samuel Olán Pérez
Ha sido anciano en la iglesia presbiteriana en Tabasco. Está casado y tiene tres hijos. Es biólogo y muy comprometido con las causas ambientales.