23 de enero del 2024
Génesis 39:1-5
TESTIMONIO E IDENTIDAD
“Su amo se dio cuenta de que el Señor estaba con José y que por esto a José le iba bien en todo”. Génesis 39:3
Hace días estuve de compras en una tienda grande, y me llamó la atención la manera tan servicial de la persona que me atendió. Fue mucho más allá de lo que regularmente los empleados de esa tienda lo hacen. Espero que sus patrones estén contentos con él. Y se me viene a la mente a la pregunta, ¿qué es lo que notan de usted sus jefes en su trabajo? Aunque a veces no se lo digan, ellos muchas veces se han hecho una idea en cuanto a su desempeño. Tal vez le cataloguen como responsable y dinámico, o tristemente, le consideren una persona descuidada y sin ambición. Y hay también lugares donde la gente tiene una idea de qué esperar de los empleados. Lea de nuevo el texto de hoy y observe lo que un patrón no creyente dice de su siervo que confiesa al Dios de la Biblia. Potifar, un prominente capitán egipcio, sabía los resultados del esfuerzo y la disciplina, pero en el caso de José, él veía algo diferente. Él veía que José era más que un empleado responsable, era también una persona bendecida. Y esto no se debía a la casualidad, sino a que Dios estaba con él. Aunque no tenía familia que estuviera al pendiente, y aunque su oficio era el de un esclavo, José no cejó en honrar a su Dios. ¿Llama la atención usted en su trabajo, porque es de bendición en el lugar? Dios le llama a honrarle a él en todo lo que hace, y él va a bendecir el fruto de sus manos.
Padre eterno, cada día me esforzaré en cumplir mis responsabilidades en este mundo, con la única finalidad de que mis actos sean agradables delante de ti. Amén.
La Biblia comienza con el relato de la creación, y, de igual modo, el Credo de los Apóstoles inicia con la afirmación: “Creo en Dios Padre Todopoderoso”. Dios mismo dijo de su obra que “Todo lo que había hecho era bueno en gran manera”. Aunque muchas veces tendemos a menospreciar esta creación, ésa no es la enseñanza bíblica en ningún momento. Sin embargo, sí tenemos que reconocer que vivimos en un mundo bajo los efectos del pecado. Y aun así, nuestra vida cotidiana debe estar marcada por el reconocimiento de que esas actividades también le importan a Dios. Aun si la tierra no responde a nuestros esfuerzos como era originalmente el diseño divino, nosotros estamos llamados a reflejar nuestra preocupación por darle la gloria a Dios en donde quiera que nos desenvolvamos. El devocional de este mes busca mostrarnos la forma en que los primeros pobladores de nuestro planeta lidiaron con esas dificultades, y aun así, encontraron maneras de relacionar sus actividades diarias con su servicio a Dios. Por eso, esperamos que al final usted pueda decir: ¡Qué hermoso es vivir en este mundo que Dios ha creado aun con todas sus dificultades!
Samuel Olán Pérez
Ha sido anciano en la iglesia presbiteriana en Tabasco. Está casado y tiene tres hijos. Es biólogo y muy comprometido con las causas ambientales.