Génesis 39: 1-14
VENCIENDO LA TENTACIÓN DE CADA DÍA
“¿Cómo podría yo hacer algo tan malo y pecar contra Dios?”.
Génesis 39:9
“Nadie se va a dar cuenta” pensamos a veces. “Las oportunidades hay que aprovecharlas” racionalizamos. Puede ser una información financiera falsa, una mentira para salir de un aprieto o, una conducta sexual inapropiada. Hasta nos ufanamos una vez que lo hemos hecho, por salir ilesos. Al menos, eso pensamos.
José, el soñador, tenía un punto de vista distinto. Podemos ocultarnos de la gente, podemos hacer cosas reprobables cuando estamos a solas, pero ¿cómo vamos a escondernos de Dios? Una falta, aunque sea hecha en privado, no solo daña tu carácter, también ofende al Dios santo. Esa fue la respuesta que José dio a la esposa de su amo, que lo acosaba constantemente, y no parecía dispuesta a ceder ante nada. Así que ella aprovechó un día en que José estaba solo en casa, y quiso forzarlo a tener relaciones con ella.
¿Qué perdía José? Su familia estaba lejos en Canaán. Su amo confiaba ciegamente en él. A nadie le interesaba su integridad. Sin embargo, José era un hombre de principios. Él sabía que no podía fallarle a su señor, quien le había puesto a cargo de la administración de su casa. Pero más que eso, sabía que no podía fallarle al Señor que era quien había bendecido su trabajo en aquel lugar. Al final, prefirió enfrentar las consecuencias de ser fiel a Dios, a deshonrarle con sus acciones en lo oculto.
Dios que vives en mi corazón, gracias por darme la oportunidad de evitar el pecado y consagrarme cada día para ser tu servidor. Gracias por alejarme del pecado. Amén.