Génesis 25:7-9
ESPERANZA DE VIDA
“Y murió de muerte natural, cuando ya era muy anciano”.
Génesis 25:8
Unas cuantas generaciones atrás, nuestros abuelos carecían de muchas cosas, enfrentaban las enfermedades con menos recursos, y los tratamientos eran menos efectivos. Debido a la falta de vacunas y antibióticos muchas enfermedades que ahora resultan inocuas, en ese tiempo causaban estragos en la población. Por eso es que el promedio de vida era bastante bajo, y mucha gente no llegaba a la vejez.
Nuestro texto de hoy destaca la manera en que Abraham murió: de muerte natural. El patriarca bíblico era ya de edad avanzada y seguramente tenía algunos padecimientos y enfermedades propios de la vejez. Pero su vida se fue extinguiendo como una llama que va perdiendo su fuente de energía paulatinamente. La bendición de Dios se mostró en él al darle una larga vida que le permitió ver a sus nietos.
En nuestro tiempo, los avances de la medicina, la nutrición adecuada, y el incremento de médicos y hospitales, han contribuido a incrementar el promedio de vida. Muchas personas que no hubieran sobrevivido alguna enfermedad o un accidente tienen la oportunidad de llegar a la vejez. Pero alcanzar una mayor edad también significa que podemos servir a Dios por mayor tiempo y con más experiencia. Y esto es algo por lo que debemos estar agradecidos a Dios.
Señor Jesucristo, gracias por darnos más años para vivir, permite que invirtamos esos años en decirles a otros de tu amor y de tu paz. Amén.