17 de enero del 2024
Génesis 25:7-9
ESPERANZA DE VIDA
“Y murió de muerte natural, cuando ya era muy anciano”. Génesis 25:8
Unas cuantas generaciones atrás, nuestros abuelos carecían de muchas cosas, enfrentaban las enfermedades con menos recursos, y los tratamientos eran menos efectivos. Debido a la falta de vacunas y antibióticos muchas enfermedades que ahora resultan inocuas, en ese tiempo causaban estragos en la población. Por eso es que el promedio de vida era bastante bajo, y mucha gente no llegaba a la vejez. Nuestro texto de hoy destaca la manera en que Abraham murió: de muerte natural. El patriarca bíblico era ya de edad avanzada y seguramente tenía algunos padecimientos y enfermedades propios de la vejez. Pero su vida se fue extinguiendo como una llama que va perdiendo su fuente de energía paulatinamente. La bendición de Dios se mostró en él al darle una larga vida que le permitió ver a sus nietos. En nuestro tiempo, los avances de la medicina, la nutrición adecuada, y el incremento de médicos y hospitales, han contribuido a incrementar el promedio de vida. Muchas personas que no hubieran sobrevivido alguna enfermedad o un accidente tienen la oportunidad de llegar a la vejez. Pero alcanzar una mayor edad también significa que podemos servir a Dios por mayor tiempo y con más experiencia. Y esto es algo por lo que debemos estar agradecidos a Dios.
Señor Jesucristo, gracias por darnos más años para vivir, permite que invirtamos esos años en decirles a otros de tu amor y de tu paz. Amén.
La Biblia comienza con el relato de la creación, y, de igual modo, el Credo de los Apóstoles inicia con la afirmación: “Creo en Dios Padre Todopoderoso”. Dios mismo dijo de su obra que “Todo lo que había hecho era bueno en gran manera”. Aunque muchas veces tendemos a menospreciar esta creación, ésa no es la enseñanza bíblica en ningún momento. Sin embargo, sí tenemos que reconocer que vivimos en un mundo bajo los efectos del pecado. Y aun así, nuestra vida cotidiana debe estar marcada por el reconocimiento de que esas actividades también le importan a Dios. Aun si la tierra no responde a nuestros esfuerzos como era originalmente el diseño divino, nosotros estamos llamados a reflejar nuestra preocupación por darle la gloria a Dios en donde quiera que nos desenvolvamos. El devocional de este mes busca mostrarnos la forma en que los primeros pobladores de nuestro planeta lidiaron con esas dificultades, y aun así, encontraron maneras de relacionar sus actividades diarias con su servicio a Dios. Por eso, esperamos que al final usted pueda decir: ¡Qué hermoso es vivir en este mundo que Dios ha creado aun con todas sus dificultades!
Samuel Olán Pérez
Ha sido anciano en la iglesia presbiteriana en Tabasco. Está casado y tiene tres hijos. Es biólogo y muy comprometido con las causas ambientales.