Mateo 10:32-42
EL ESCÁNDALO DEL DISCIPULADO
“…y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí”.
Mateo 10:38
Este mes hemos estado hablando de los escándalos de la Navidad. A estas alturas, creo que hemos encontrado la clave de estos escándalos: La venida del Rey no se ajusta a nuestras definiciones de realeza. La pobreza, el desprecio, los chismes e, incluso, el asesinato, rodean el nacimiento de Jesús. Todos estos escándalos son indicios de que el camino del niño de Navidad conduce al mayor de todos los escándalos: la cruz. La escandalosa muerte de Jesús proyecta su tenebrosa sombra sobre el pesebre en Belén.
Pero ahora ese escándalo alcanza las vidas de los seguidores de Jesús. La fe cristiana se distingue de todas las demás religiones porque proclama las buenas nuevas de la cruz. La fe cristiana tiene la audacia de declarar que a través de una cruz el mundo es reconciliado con Dios. Y la fe cristiana tiene la audacia de declarar que aquellos que son discípulos de Jesús deben tomar la cruz del discipulado.
Esto significa que los discípulos de Jesús están dispuestos a seguir los pasos de su maestro aun si esto significa sufrir como él. Jesús usará nuestros sufrimientos para establecer su reino, dar testimonio de su evangelio y obrar una mayor santidad en nuestra vida. En este último día del año, aquí hay una resolución que vale la pena mantener: toma la cruz, enfrenta el escándalo del discipulado y sigue a tu Señor.
Señor Jesús, gracias por tu disposición a llevar nuestras cargas. Danos la fuerza para llevar las cargas de los demás y tomar la cruz del discipulado por tu causa. Amén.