Génesis 1:1-13
TIEMPO DE ESPERANZA
Recuerde que siempre podemos acudir a nuestro padre celestial: “En el comienzo de todo, Dios creó el cielo y la tierra”.
Génesis 1:1
¿No le parece un prólogo genial para un buen inicio de año? “En el comienzo de todo, Dios…”. En cada decisión que tomar, en cada nuevo camino que emprender o, simplemente, al comenzar un nuevo día. Ni un solo movimiento si no va Dios por delante. ¡Y vaya que lo necesitamos!
El texto habla de un momento en que no había siquiera seres humanos; todo era un mar profundo y oscuro. ¿Qué hace la diferencia en medio de ese caos y vacío? “El Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas”. Así como al principio, Dios se encuentra hoy con nosotros y está pendiente del desorden mundial. Ve cómo se cortan árboles y se hacen obras y viviendas que rellenan pantanos y secan los ríos. Mira cómo el cielo se llena de humos que tapan la entrada del sol y no dejan que el calor suba y se disuelva. Sin embargo, el Espíritu de Dios se mueve y despierta nuestras conciencias para tomar medidas de modo que la creación no siga destruyéndose.
En este mundo en caos y continuo crecimiento, solo Dios puede hacer un cambio radical en nuestras vidas. Ya la luz que alumbra a todo hombre, Jesucristo, ha venido para darnos una vida de plena de confianza. Y este Jesús, por quien todas las cosas fueron hechas, no se complace en el deterioro de este planeta que él tomó como su tabernáculo temporal. Es solo en él que tenemos la esperanza de un mundo mejor.
Dios, en este año, dame la fuerza para ponerte a ti en primer lugar, y contribuir para que este tu mundo sea más seguro, confiable y con esperanza. En Jesucristo, Amén.