Mateo 2:7-12
PRESENTES PARA CRISTO
“Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra”.
Mateo 2:11
A veces se me complica conseguir buenos regalos. Quiero que quienes los reciban los aprecien, ¡y que sean accesibles para mí! Dar un regalo apropiado no es algo que se haga a la ligera. Por eso, los magos de oriente merecen nuestra admiración. Sus regalos reflejan la alta estima que tenían por el niño y “encajaban” con la identidad del Mesías.
Primero, el oro era un regalo digno de un rey. En segundo lugar, el incienso, a menudo se quemaba con otras especias durante las ofrendas del templo. Era un regalo digno de un sacerdote. Tercero, el regalo de la mirra. Al igual que el incienso, la mirra provenía de una resina aromática, pero no era un regalo que se le daba a un niño. La mirra simbolizaba la muerte. En su crucifixión, a Jesús se le ofreció un trago de vino mezclado con mirra (Marcos 15:23). En su muerte, el cuerpo de Jesús sería envuelto en 30 kilos de mirra y áloe (Juan 19:39).
La mirra que los magos pusieron ante Jesús, entonces, era simbólica de un papel inesperado. Este niño se convertiría en el Siervo Sufriente de Isaías 53, cumpliendo el papel de cordero sacrificial llevado al matadero para nuestra redención. ¿Has elegido el regalo que le traerás a Jesús en esta temporada navideña? Basado en su regalo para nosotros, el mejor regalo para traerle son nuestros corazones, ofrecidos con humildad y amor.
Señor, quiero darte lo mejor de mi vida. Recíbelo como una ofrenda de olor fragante. En tu nombre, Amén.