26 de diciembre del 2023
Mateo 2:7-12
PRESENTES PARA CRISTO
“Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra”. Mateo 2:11
A veces se me complica conseguir buenos regalos. Quiero que quienes los reciban los aprecien, ¡y que sean accesibles para mí! Dar un regalo apropiado no es algo que se haga a la ligera. Por eso, los magos de oriente merecen nuestra admiración. Sus regalos reflejan la alta estima que tenían por el niño y “encajaban” con la identidad del Mesías. Primero, el oro era un regalo digno de un rey. En segundo lugar, el incienso, a menudo se quemaba con otras especias durante las ofrendas del templo. Era un regalo digno de un sacerdote. Tercero, el regalo de la mirra. Al igual que el incienso, la mirra provenía de una resina aromática, pero no era un regalo que se le daba a un niño. La mirra simbolizaba la muerte. En su crucifixión, a Jesús se le ofreció un trago de vino mezclado con mirra (Marcos 15:23). En su muerte, el cuerpo de Jesús sería envuelto en 30 kilos de mirra y áloe (Juan 19:39). La mirra que los magos pusieron ante Jesús, entonces, era simbólica de un papel inesperado. Este niño se convertiría en el Siervo Sufriente de Isaías 53, cumpliendo el papel de cordero sacrificial llevado al matadero para nuestra redención. ¿Has elegido el regalo que le traerás a Jesús en esta temporada navideña? Basado en su regalo para nosotros, el mejor regalo para traerle son nuestros corazones, ofrecidos con humildad y amor.
Señor, quiero darte lo mejor de mi vida. Recíbelo como una ofrenda de olor fragante. En tu nombre, Amén.
En nuestra cultura el trasfondo bíblico de la Navidad ha ido decreciendo. En su lugar, mucha gente la describe como una fiesta en la que ni siquiera mencionan a Jesucristo. Una revista dice que es el “aniversario de nuestro propio nacimiento como personas plenas, con valores, conciencia, capacidad de reconocer los errores, descubrir los miedos, motivarnos y emprender nuevos sueños”. Y los propios cristianos no estamos lejos de adoptar un punto de vista romántico y acaramelado de este acontecimiento. No cabe duda que la venida de Cristo a este mundo es motivo de gran alegría. Él es quien es capaz de traer paz y plenitud a la vida de la gente. Y no debemos avergonzarnos por disfrutar de una celebración como ésta. Pero, a veces olvidamos que este acontecimiento ocurre entre situaciones escabrosas, momentos dolorosos y decisiones difíciles para los protagonistas. Muchas de las cosas que ellos vivieron hubieran escandalizado incluso a la sociedad más permisiva de nuestro tiempo. Necesitamos un punto equilibrado de la Navidad que nos permita alcanzar un compromiso más radical con Jesucristo. Esperamos que este devocional permita ver ese otro lado de la Navidad que a veces pasa desapercibido.
Robert Heerspink
Fue pastor de varias iglesias, y director del ministerio Back to God (De regreso a Dios). Una de sus pasiones era la escritura, sobre todo, devocionales para el pueblo de Dios.