25 de diciembre del 2023
Mateo 2:1-6
DIGNO DE ADORACIÓN
“Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle”. Mateo 2:2
Imagínese lo que esos magos estaban pensando cuando llegaron a Jerusalén. Buscando un niño digno de adoración, bien podrían haber pasado por el templo para buscar pistas sobre la identidad del niño. Pero los magos se habrían decepcionado, incluso sorprendido, por la bienvenida que hubieran recibido. No se les habría permitido entrar más allá del patio exterior. Las señales en las paredes habrían dicho a estos gentiles que corrían el riesgo de morir si iban más lejos. Pero los magos habían venido a adorar. Y días después, en Belén, cuando entraron en la presencia de Jesús, experimentaron la adoración de una manera que quienes iban al templo solo podían anticipar. Porque a medida que los magos se acercaban a Jesús, entraron en lo que estaba representado por el lugar santísimo en el templo. El lugar santísimo representaba la sala del trono celestial de Dios. Ahora, al llegar a la presencia de Jesús, los magos estaban entrando en la presencia del rey divino. En esa visita, la palabra de Isaías 60:3 se estaba cumpliendo: “Y andarán las naciones a tu luz, y los reyes al resplandor de tu nacimiento”. En este día de Navidad, muchos de nosotros nos reuniremos para adorar. A medida que lo hacemos, Cristo a través de su Espíritu se mueve entre nosotros. En adoración, entremos en la sala del trono del Rey. Hoy, únete a la adoración.
Señor, en este día de Navidad, no permitas que nos quedemos atrás. Por tu Espíritu, acércanos a Jesús para que podamos adorar tu gran regalo y honrarlo como nuestro Salvador. En Cristo, Amén.
En nuestra cultura el trasfondo bíblico de la Navidad ha ido decreciendo. En su lugar, mucha gente la describe como una fiesta en la que ni siquiera mencionan a Jesucristo. Una revista dice que es el “aniversario de nuestro propio nacimiento como personas plenas, con valores, conciencia, capacidad de reconocer los errores, descubrir los miedos, motivarnos y emprender nuevos sueños”. Y los propios cristianos no estamos lejos de adoptar un punto de vista romántico y acaramelado de este acontecimiento. No cabe duda que la venida de Cristo a este mundo es motivo de gran alegría. Él es quien es capaz de traer paz y plenitud a la vida de la gente. Y no debemos avergonzarnos por disfrutar de una celebración como ésta. Pero, a veces olvidamos que este acontecimiento ocurre entre situaciones escabrosas, momentos dolorosos y decisiones difíciles para los protagonistas. Muchas de las cosas que ellos vivieron hubieran escandalizado incluso a la sociedad más permisiva de nuestro tiempo. Necesitamos un punto equilibrado de la Navidad que nos permita alcanzar un compromiso más radical con Jesucristo. Esperamos que este devocional permita ver ese otro lado de la Navidad que a veces pasa desapercibido.
Robert Heerspink
Fue pastor de varias iglesias, y director del ministerio Back to God (De regreso a Dios). Una de sus pasiones era la escritura, sobre todo, devocionales para el pueblo de Dios.