27 de diciembre del 2023
Mateo 2:13-23
ÁRBOL DE NAVIDAD
“…y vino y habitó en la ciudad que se llama Nazaret, para que se cumpliese lo que fue dicho por los profetas, que habría de ser llamado nazareno”. Mateo 2:23
Según la ONU, la cifra de desplazados de sus países por diversos motivos ha superado ya los 100 millones de personas. Jesús se relacionaría con estos millones, porque una vez también tuvo que buscar refugio en otro país. Al amparo de la oscuridad, los padres de Jesús huyeron con él de Belén para evitar las inclinaciones asesinas de un rey paranoico. Y aunque José tenía la intención de regresar a Judea, un sueño lo dirigió a Galilea. Así que Jesús creció en un pequeño pueblo llamado Nazaret en esa región. Para quienes tienden a enfocarse en cosas negativas, éste es un dato que no favorecía mucho la imagen de Jesús. Nazaret era un lugar de mala reputación, que uno de sus primeros discípulos se atrevió a cuestionar un origen así para el Mesías: “¿De Nazaret puede salir algo de bueno?” (Juan 1:46). Es una identificación que nos evoca el grado de humillación que Jesús estuvo dispuesto a sufrir al venir a este mundo. Pero hay también una asociación interesante de la palabra “Nazaret” con la palabra hebrea nezer, que significa “rama”. La ciudad en la cual Jesús crece evoca la profecía de Isaías 11:1: “Saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus raíces”. El árbol genealógico de David parecía muerto, de ese tronco crecería un árbol tan grande que las aves del cielo vendrían y construirían nidos en sus ramas.
Señor Jesús, estamos tan necesitados de un hogar como tú. Ayúdanos a encontrar nuestro refugio y seguridad en ti. Amén.
En nuestra cultura el trasfondo bíblico de la Navidad ha ido decreciendo. En su lugar, mucha gente la describe como una fiesta en la que ni siquiera mencionan a Jesucristo. Una revista dice que es el “aniversario de nuestro propio nacimiento como personas plenas, con valores, conciencia, capacidad de reconocer los errores, descubrir los miedos, motivarnos y emprender nuevos sueños”. Y los propios cristianos no estamos lejos de adoptar un punto de vista romántico y acaramelado de este acontecimiento. No cabe duda que la venida de Cristo a este mundo es motivo de gran alegría. Él es quien es capaz de traer paz y plenitud a la vida de la gente. Y no debemos avergonzarnos por disfrutar de una celebración como ésta. Pero, a veces olvidamos que este acontecimiento ocurre entre situaciones escabrosas, momentos dolorosos y decisiones difíciles para los protagonistas. Muchas de las cosas que ellos vivieron hubieran escandalizado incluso a la sociedad más permisiva de nuestro tiempo. Necesitamos un punto equilibrado de la Navidad que nos permita alcanzar un compromiso más radical con Jesucristo. Esperamos que este devocional permita ver ese otro lado de la Navidad que a veces pasa desapercibido.
Robert Heerspink
Fue pastor de varias iglesias, y director del ministerio Back to God (De regreso a Dios). Una de sus pasiones era la escritura, sobre todo, devocionales para el pueblo de Dios.