Mateo 2:13-23
ÁRBOL DE NAVIDAD
“…y vino y habitó en la ciudad que se llama Nazaret, para que se cumpliese lo que fue dicho por los profetas, que habría de ser llamado nazareno”.
Mateo 2:23
Según la ONU, la cifra de desplazados de sus países por diversos motivos ha superado ya los 100 millones de personas. Jesús se relacionaría con estos millones, porque una vez también tuvo que buscar refugio en otro país. Al amparo de la oscuridad, los padres de Jesús huyeron con él de Belén para evitar las inclinaciones asesinas de un rey paranoico. Y aunque José tenía la intención de regresar a Judea, un sueño lo dirigió a Galilea. Así que Jesús creció en un pequeño pueblo llamado Nazaret en esa región.
Para quienes tienden a enfocarse en cosas negativas, éste es un dato que no favorecía mucho la imagen de Jesús. Nazaret era un lugar de mala reputación, que uno de sus primeros discípulos se atrevió a cuestionar un origen así para el Mesías: “¿De Nazaret puede salir algo de bueno?” (Juan 1:46). Es una identificación que nos evoca el grado de humillación que Jesús estuvo dispuesto a sufrir al venir a este mundo.
Pero hay también una asociación interesante de la palabra “Nazaret” con la palabra hebrea nezer, que significa “rama”. La ciudad en la cual Jesús crece evoca la profecía de Isaías 11:1: “Saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus raíces”. El árbol genealógico de David parecía muerto, de ese tronco crecería un árbol tan grande que las aves del cielo vendrían y construirían nidos en sus ramas.
Señor Jesús, estamos tan necesitados de un hogar como tú. Ayúdanos a encontrar nuestro refugio y seguridad en ti. Amén.