28 de diciembre del 2023
Lucas 2:21-40
DIOS CUMPLE LO QUE PROMETE
“Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra”. Lucas 2:29
La oferta era irresistible. Un muñeco de nieve inflable al costo de una paleta de hielo. Aunque seguramente los niños se divertirían intentando derribarlo, lo que me atrajo más fue el precio. La navidad acababa de pasar y las tiendas estaban en busca de espacio para productos con una temática distinta. Nosotros también comenzamos a hacer espacio para otras inquietudes e intereses, y el recuerdo de la venida del Hijo de Dios a este mundo comienza a diluirse. Pero la Biblia no funciona de acuerdo a los dictados del mercado. Unos días después de que Jesús había nacido, apareció un ancianito llamado Simeón en el templo de Jerusalén. Su presencia debe haber llamado la atención de algunos feligreses, pero él estaba allí para ver a Jesús. Dios le había prometido que no vería la muerte sin antes conocer al salvador del mundo, y ese día, José y María estaban con Jesús en el templo. ¡Qué momento debió ser aquel para este anciano! Dios no se había olvidado de él ni de las promesas que le había hecho. Allí tenía en sus brazos al salvador, de carne y hueso, y no a un simple muñeco. Mucha gente piadosa oró a Dios por tener este privilegio, pero Dios no se los concedió. Dios tampoco olvida las promesas que ha hecho a sus hijos, porque él las cumple precisamente a través de su Hijo.
Padre, gracias porque, aunque no pueda tener a Jesús en mis manos, él si me puede tener en las suyas. Por su amor bendito, Amén.
En nuestra cultura el trasfondo bíblico de la Navidad ha ido decreciendo. En su lugar, mucha gente la describe como una fiesta en la que ni siquiera mencionan a Jesucristo. Una revista dice que es el “aniversario de nuestro propio nacimiento como personas plenas, con valores, conciencia, capacidad de reconocer los errores, descubrir los miedos, motivarnos y emprender nuevos sueños”. Y los propios cristianos no estamos lejos de adoptar un punto de vista romántico y acaramelado de este acontecimiento. No cabe duda que la venida de Cristo a este mundo es motivo de gran alegría. Él es quien es capaz de traer paz y plenitud a la vida de la gente. Y no debemos avergonzarnos por disfrutar de una celebración como ésta. Pero, a veces olvidamos que este acontecimiento ocurre entre situaciones escabrosas, momentos dolorosos y decisiones difíciles para los protagonistas. Muchas de las cosas que ellos vivieron hubieran escandalizado incluso a la sociedad más permisiva de nuestro tiempo. Necesitamos un punto equilibrado de la Navidad que nos permita alcanzar un compromiso más radical con Jesucristo. Esperamos que este devocional permita ver ese otro lado de la Navidad que a veces pasa desapercibido.
Robert Heerspink
Fue pastor de varias iglesias, y director del ministerio Back to God (De regreso a Dios). Una de sus pasiones era la escritura, sobre todo, devocionales para el pueblo de Dios.