21 de mayo del 2023
Deuteronomio 33:24-29
FELICIDAD, MARCA DEL CRISTIANO
“Dichoso tú, Israel, ¿quién se te puede comparar? El Señor mismo te ha salvado; él te protege y te ayuda, ¡él es tu espada victoriosa!”.Deuteronomio 33:29
El pueblo de Dios es un pueblo feliz, muy feliz. Si usted forma parte de él debe tener, sin duda, motivos de sobra para sentirse gozoso. Y si cree no tenerlos, y a veces mira con envidia a quienes no pertenecen al pueblo de Dios, es bueno que escuche con atención las palabras de Moisés. Antes de terminar su último libro, y antes de abandonar este mundo, él quiere que recordemos lo privilegiado que somos de formar parte de este pueblo: “Dichoso tú, Israel, ¿quién se te puede comparar? El Señor mismo te ha salvado”. Es un pueblo feliz porque fue elegido por Dios desde la eternidad. Es feliz porque es objeto del cuidado amoroso de Dios en todas las circunstancias. Es feliz porque además de las bendiciones de la gracia común, se conforma de personas salvadas por el Señor. La salvación es el mayor de todos los dones. Es un don de consecuencias eternas. Es un regalo caro que todo el oro de la tierra no podría comprar. Este don le costó a Dios algo muy valioso; costó la vida de su Hijo. Y aunque este es el caso, Dios nos da la salvación como un regalo gratuito. No hacemos nada para conquistarla, ni hay en nosotros algo para merecerla. Dios se complace en obsequiarla. Esta es la bendita gracia. Es un favor inmerecido. Es amor sin igual. La felicidad del pueblo de Dios radica en esta verdad capital: ¡somos salvados por el Señor!
Alabado sea tu nombre, oh, Dios, porque a ti pertenece mi salvación, la razón más grande y excelente del gozo que hay en mí. Te agradezco por todo. En el nombre de Jesús, Amén.
¿Eres una persona alegre? ¿Eres una persona feliz? El gozo es un mandato de Dios. La Biblia dice: “Alégrense siempre en el Señor. Se lo repito: ¡Alégrense!”. Incluso el ateo puede ser feliz cuando todo va bien. Pero puedes estar alegre a pesar de las luchas de la vida. Eso es porque la verdadera alegría no es solo la presencia de cosas buenas o la ausencia de problemas. La verdadera alegría es una persona. La verdadera felicidad solo se encuentra en Jesús. Mucha gente usa cualquier pretexto para festejar en una forma que, en lugar de darle la verdadera felicidad, arruina su vida. Fiestas con alcohol, sexo y baile son solo formas en que intentamos llenar un vacío que solo se puede llenar con Dios. La verdadera fiesta es la que ofrece Cristo porque continúa en el cielo, es eterna. Por eso deseo que cada día de este mes recuerdes que es posible ser feliz, independientemente de las circunstancias. Dios está íntimamente comprometido con tu felicidad. Búscalo y aprovéchalo en el nombre de Jesús. Feliz siembra para ti. Y que la cosecha sea abundante, para la gloria del Señor.
Hernandes Dias Lopes
El Rev. Lopes está casado con Udemilta y viven en Sao Paulo Brasil en compañía de sus dos hijos. El pastor Hernandes Viaja alrededor del mundo para predicar y enseñar la Biblia.