20 de mayo del 2023
Salmo 34:11-18
FELICIDAD Y RECONCILIACIÓN
“Dichosos los que trabajan por la paz, porque Dios los llamará hijos suyos”. Mateo 5:9
El conflicto parece ser una realidad difícil de esquivar. Ni siquiera los protocolos y acuerdos de paz aseguran una sociedad libre de rivalidades y tensiones entre naciones. Los hogares, que deberían ser espacios donde se respira la armonía y la convivencia, a menudo se convierten en cuarteles de guerra. En nuestras ciudades la violencia se ha apoderado de las calles y hasta en el deporte que debería ser una fuente de entretenimiento las agresiones ocurren con frecuencia. Los cristianos tenemos un llamado bastante elevado: en una sociedad que cava abismos cada vez más profundos en las relaciones, estamos llamados a construir puentes de acercamiento. Jesús dijo: “bienaventurados los pacificadores porque ellos serán llamados hijos de Dios” (RV60). Hemos recibido de Dios el precioso ministerio de la reconciliación. Somos embajadores suyos por la paz. En lugar de sembrar conflictos, debemos luchar por el mutuo entendimiento y comprensión. En lugar de poner a una persona contra la otra, deberíamos unirlos. En lugar de sembrar discordia, debemos trabajar para sanar las relaciones. Es cuando somos agentes de paz que encontramos la felicidad. Es cuando somos pacificadores que somos reconocidos como hijos de Dios. El monumento de la felicidad no se construye con odio, sino que encuentra sus cimientos en el amor mutuo.
Dios de amor, solo tu gracia puede restaurar la paz y traer el perdón. Sé que a menudo sufro por la ruptura en mis relaciones. Ayúdame a ser un agente de paz. Por Cristo, amén.
¿Eres una persona alegre? ¿Eres una persona feliz? El gozo es un mandato de Dios. La Biblia dice: “Alégrense siempre en el Señor. Se lo repito: ¡Alégrense!”. Incluso el ateo puede ser feliz cuando todo va bien. Pero puedes estar alegre a pesar de las luchas de la vida. Eso es porque la verdadera alegría no es solo la presencia de cosas buenas o la ausencia de problemas. La verdadera alegría es una persona. La verdadera felicidad solo se encuentra en Jesús. Mucha gente usa cualquier pretexto para festejar en una forma que, en lugar de darle la verdadera felicidad, arruina su vida. Fiestas con alcohol, sexo y baile son solo formas en que intentamos llenar un vacío que solo se puede llenar con Dios. La verdadera fiesta es la que ofrece Cristo porque continúa en el cielo, es eterna. Por eso deseo que cada día de este mes recuerdes que es posible ser feliz, independientemente de las circunstancias. Dios está íntimamente comprometido con tu felicidad. Búscalo y aprovéchalo en el nombre de Jesús. Feliz siembra para ti. Y que la cosecha sea abundante, para la gloria del Señor.
Hernandes Dias Lopes
El Rev. Lopes está casado con Udemilta y viven en Sao Paulo Brasil en compañía de sus dos hijos. El pastor Hernandes Viaja alrededor del mundo para predicar y enseñar la Biblia.