19 de mayo del 2023
1 Timoteo 6:3-10
FELICIDAD EN ESTAR SATISFECHOS
“Porque nada trajimos a este mundo, y nada podremos llevarnos; si tenemos qué comer y con qué vestirnos, ya nos podemos dar por satisfechos”.1 Timoteo 6:7-8
Los libros sobre cómo hacerse rico llenan los estantes de las librerías y se consumen vorazmente. Es también el mensaje dominante que se predica desde algunos púlpitos cristianos. La idea principal consiste en que el dinero nos puede dar seguridad y felicidad. Muchos creen que el dinero es el puente a la isla de la fantasía, donde radica la felicidad. Pero los que quieren enriquecerse caen en tentación, y se atormentan dañándose a sí mismos. Muchos se han desviado de la fe en esta codicia desenfrenada. El apóstol Pablo dice que la piedad acompañada de contentamiento es una gran fuente de ganancia. Teniendo qué comer, qué beber y qué vestir, debemos estar contentos. Nuestra felicidad y nuestra seguridad no están en el dinero, sino en Dios. ¿Es, entonces, malo tener riquezas? Eso no es lo que el apóstol enseña. El dinero en sí mismo no es malo; es el amor al dinero la raíz de todos los males. Por eso, las Escrituras no descuidan la debida advertencia a los creyentes que han sido bendecidos materialmente. Pablo exhorta a los ricos a no confiar en la inestabilidad de las riquezas, sino en Dios. El dinero es bueno cuando lo poseemos, pero no cuando nos posee a nosotros. Es un buen servidor, pero un mal amo, y nos trae felicidad solo cuando lo distribuimos generosamente y no cuando lo retenemos con ambición.
Señor, tu Palabra dice que recoges mis lágrimas en un recipiente; y has registrado cada una de ellas en tu libro. Ruego por tu consuelo, oh Padre. Por Cristo, amén.
¿Eres una persona alegre? ¿Eres una persona feliz? El gozo es un mandato de Dios. La Biblia dice: “Alégrense siempre en el Señor. Se lo repito: ¡Alégrense!”. Incluso el ateo puede ser feliz cuando todo va bien. Pero puedes estar alegre a pesar de las luchas de la vida. Eso es porque la verdadera alegría no es solo la presencia de cosas buenas o la ausencia de problemas. La verdadera alegría es una persona. La verdadera felicidad solo se encuentra en Jesús. Mucha gente usa cualquier pretexto para festejar en una forma que, en lugar de darle la verdadera felicidad, arruina su vida. Fiestas con alcohol, sexo y baile son solo formas en que intentamos llenar un vacío que solo se puede llenar con Dios. La verdadera fiesta es la que ofrece Cristo porque continúa en el cielo, es eterna. Por eso deseo que cada día de este mes recuerdes que es posible ser feliz, independientemente de las circunstancias. Dios está íntimamente comprometido con tu felicidad. Búscalo y aprovéchalo en el nombre de Jesús. Feliz siembra para ti. Y que la cosecha sea abundante, para la gloria del Señor.
Hernandes Dias Lopes
El Rev. Lopes está casado con Udemilta y viven en Sao Paulo Brasil en compañía de sus dos hijos. El pastor Hernandes Viaja alrededor del mundo para predicar y enseñar la Biblia.