2 Corintios 7:9-12
LA FELICIDAD DE LOS QUE LLORAN
“Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación”.Mateo 5:4
El mundo valora la risa frívola, la carcajada vil y las bromas maliciosas. En esta era digital nos hemos vuelto adictos a los memes burlones y a los videos chuscos sin reparar en el daño moral o espiritual que producen. Por supuesto que hay lugar para el humor sano, pero no olvidemos que cerca de nosotros hay mucha gente que sufre por las cosas por las que nosotros a veces reímos. Y Jesús tenía una palabra para ellos. Él pone en evidencia nuestra insensibilidad y exclama: “Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación”. Habla de un llanto doloroso, como el llanto de duelo. ¿Qué tipo de llanto puede producir felicidad?
Es el grito por nuestro pecado. Es el grito de arrepentimiento. Es el grito de quien reconoce sus maldades y busca desesperadamente el perdón de Dios. La felicidad no nace de una aparente sonrisa, sino del llanto profundo; no de la risa maliciosa, sino de lágrimas de contrición. Felices son no los que se exaltan a sí mismos, sino los que se rinden, quebrantados, conscientes de sus pecados.
Felices no son los que defienden sus derechos, sino los que suplican misericordia. Estos son los que serán consolados. Estos son los que recibirán y celebrarán con alegría el perdón y se regocijarán en la fiesta de la reconciliación.
Señor, tu Palabra dice que recoges mis lágrimas en un recipiente; y has registrado cada una de ellas en tu libro. Ruego por tu consuelo, oh Padre. Por Cristo, amén.