18 de mayo del 2023
2 Corintios 7:9-12
LA FELICIDAD DE LOS QUE LLORAN
“Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación”.Mateo 5:4
El mundo valora la risa frívola, la carcajada vil y las bromas maliciosas. En esta era digital nos hemos vuelto adictos a los memes burlones y a los videos chuscos sin reparar en el daño moral o espiritual que producen. Por supuesto que hay lugar para el humor sano, pero no olvidemos que cerca de nosotros hay mucha gente que sufre por las cosas por las que nosotros a veces reímos. Y Jesús tenía una palabra para ellos. Él pone en evidencia nuestra insensibilidad y exclama: “Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación”. Habla de un llanto doloroso, como el llanto de duelo. ¿Qué tipo de llanto puede producir felicidad? Es el grito por nuestro pecado. Es el grito de arrepentimiento. Es el grito de quien reconoce sus maldades y busca desesperadamente el perdón de Dios. La felicidad no nace de una aparente sonrisa, sino del llanto profundo; no de la risa maliciosa, sino de lágrimas de contrición. Felices son no los que se exaltan a sí mismos, sino los que se rinden, quebrantados, conscientes de sus pecados. Felices no son los que defienden sus derechos, sino los que suplican misericordia. Estos son los que serán consolados. Estos son los que recibirán y celebrarán con alegría el perdón y se regocijarán en la fiesta de la reconciliación.
Señor, tu Palabra dice que recoges mis lágrimas en un recipiente; y has registrado cada una de ellas en tu libro. Ruego por tu consuelo, oh Padre. Por Cristo, amén.
¿Eres una persona alegre? ¿Eres una persona feliz? El gozo es un mandato de Dios. La Biblia dice: “Alégrense siempre en el Señor. Se lo repito: ¡Alégrense!”. Incluso el ateo puede ser feliz cuando todo va bien. Pero puedes estar alegre a pesar de las luchas de la vida. Eso es porque la verdadera alegría no es solo la presencia de cosas buenas o la ausencia de problemas. La verdadera alegría es una persona. La verdadera felicidad solo se encuentra en Jesús. Mucha gente usa cualquier pretexto para festejar en una forma que, en lugar de darle la verdadera felicidad, arruina su vida. Fiestas con alcohol, sexo y baile son solo formas en que intentamos llenar un vacío que solo se puede llenar con Dios. La verdadera fiesta es la que ofrece Cristo porque continúa en el cielo, es eterna. Por eso deseo que cada día de este mes recuerdes que es posible ser feliz, independientemente de las circunstancias. Dios está íntimamente comprometido con tu felicidad. Búscalo y aprovéchalo en el nombre de Jesús. Feliz siembra para ti. Y que la cosecha sea abundante, para la gloria del Señor.
Hernandes Dias Lopes
El Rev. Lopes está casado con Udemilta y viven en Sao Paulo Brasil en compañía de sus dos hijos. El pastor Hernandes Viaja alrededor del mundo para predicar y enseñar la Biblia.