Apocalipsis 21:1-4
LA FELICIDAD ES HERENCIA ETERNA
“Secará todas las lágrimas de ellos, y ya no habrá muerte, ni llanto, ni lamento, ni dolor…”.Apocalipsis 21:4
Este mundo no se encuentra en una batalla cósmica entre el bien y el mal, con el ganador todavía en suspenso. Quienes gozan de la esperanza cristiana saben que el resultado final ya ha sido anunciado con anticipación. ¿Cómo lo sabemos? El libro de Apocalipsis dice que la historia está en camino a una consumación. El triunfo final será para Dios y su pueblo. Cuando se cierren las cortinas de la historia, habrá nuevos cielos y una nueva tierra.
Entonces Dios enjugará toda lágrima de nuestros ojos y el llanto, el luto y el dolor desaparecerán. Imagine la dicha de gozar de la presencia del Señor, quien nos regala cosas que ojo no vio ni oído oyó. Recibiremos posesión de nuestra gloriosa herencia. Tendremos un cuerpo de gloria y reinaremos eternamente con Cristo. El pecado ya no estará presente en nuestras vidas, porque en el cielo no hay lugar para nada impuro. En el cielo no habrá despedida. Allí no habrá enfermedad ni cortejo fúnebre. Todas las injusticias y conflictos serán cosa del pasado.
Todos los redimidos entrarán al paraíso no por el camino del mérito, sino por el portal de la gracia. Jesús es la única puerta que nos lleva a Dios. Y es en la presencia de Dios que hay plenitud de gozo para siempre. El cielo es un lugar de felicidad eterna porque allí estaremos para siempre con el Señor.
DDios de toda la eternidad, creo por tu Palabra que un día cesarán todos mis sufrimientos y que toda lágrima derramada de mis ojos será enjugada por ti. En el nombre de Jesús, Amén.