04 de febrero del 2023
Hechos 2:1-13
PRACTICANDO EL PENTECOSTÉS
“Eran tales su sorpresa y su asombro, que decían…¿Cómo es que los oímos hablar en nuestras propias lenguas?”Hechos 2:7-8
Cuando nos relacionamos con gente de una cultura distinta, las diferencias de lenguaje pueden convertirse en una barrera para la comunicación. A veces no entendemos una palabra o luchamos con una expresión que es difícil de traducir. Una vez intenté convencer a una persona de una lengua nativa distinta que ya le había entendido, diciendo que ya me había “caído el veinte”. Sólo para descubrir después que él no tenía idea de lo que yo quería decir con esa expresión. A pesar de las diferencias lingüísticas, me he dado cuenta que al hablar con cristianos de otras culturas, tenemos un entendimiento mutuo que trasciende nuestros desafíos del lenguaje. ¿Por qué? Porque nosotros entendemos la Palabra que trasciende todas las palabras, la Palabra hecha carne en Jesucristo. Esa relación común con Jesús, nos dirige a una relación de amor y comprensión que rompe los muros de los malentendidos que las barreras del lenguaje crean a menudo. La división que se originó en la torre de Babel fue deshecha en el pentecostés. Ahora todas las personas escuchan el mismo evangelio, y tienen ya una mejor capacidad para entenderse el uno al otro. ¿A quién en tu comunidad está Dios dirigiéndote para alcanzarle con el evangelio? Practica tu propio pentecostés al tratar de bendecir a otros con las buenas nuevas.
Señor, tenemos un anhelo profundo de comunidad pero nos cuesta mucho lograrlo. Permite que tu Espíritu sea nuestro vínculo de unidad. En Cristo, amén.
¡Qué glorioso es el evangelio de Jesucristo! Es una noticia sublime que merece ser pregonada en todos los rincones del mundo. Cada nación está contemplada en el plan de Dios para escucharla, y la tarea no quedará consumada hasta que la tierra sea llena del conocimiento del Señor. Pero qué hermoso es también saber que cada cultura contribuye a un mejor aprecio de esta buena noticia. Hay lugares donde recibir a Jesucristo les ha acarreado oposi- ción y rechazo. En algunas culturas la hostilidad hacia los creyentes se manifiesta con estilos de vida que amenazan con ahogar la buena semilla. Damos gracias a Dios por aquellas regiones donde el evangelio ha ayudado a transformar no solo a individuos sino a sociedades enteras. Es por eso que estas reflexiones buscan motivarnos a recordar que pertenecemos a una comunidad que traspasa las barreras de raza y lengua. ¡Esperamos que Dios a través de su Espíritu Santo nos permita interceder por los hermanos de otras regiones del mundo!
Ministerio Reforma
Este devocional proviene de la pluma de diversos contribuyentes de varias naciones para celebrar la diversidad del pueblo de Dios en distintos continentes.