03 de febrero del 2023
Génesis 18:1-8
EL DON DE LA HOSPITALIDAD
“...Al verlos, se levantó rápidamente a recibirlos, se inclinó hasta tocar el suelo con la frente”. Génesis 18:2
Hay muchos lugares en el mundo que se distinguen por su hospitalidad. Si alguna vez ha viajado por otros países, estará agradecido de encontrarse con gente así. Pero, también hay lugares donde la hospitalidad se ha diluido. A veces no pasa de tomar un café entre amigos. Es más común ver la “hospitalidad” anunciada en restaurantes, hoteles y lugares de esparcimiento que tratan de meterle mano a su bolsillo cuando andamos de vacaciones. En las Escrituras se habla de una hospitalidad sana que no recibe a la gente basándose en cuánto dinero (o plástico) tiene en su cartera para pagar por un cuarto o una comida. Tampoco se reduce a que se convide solo a personas afines a nosotros. La hospitalidad de la que habla la Escritura, por lo general se enfoca en gente diferente a nosotros. Muchos de nosotros le tenemos temor a la gente extraña. Nos intimida la gente que viste, come y habla diferente a nosotros. Pero la hospitalidad bíblica trasciende las diferencias y reconoce al otro como portador de la imagen de Dios. Siempre recuerde la manera en que Dios nos recibe para ser participantes de su gracia en Cristo Jesús. En el pasaje, Abraham y Sara recibieron la visita de los ángeles (Hebreos 13:2). ¿A quién en tu comunidad necesitas darle la bienvenida en el nombre del Señor?
Padre, danos la gracia de vencer nuestros temores y recibir a personas que necesitan de hospitalidad para mostrarles tu amor. En Jesús, amén.
¡Qué glorioso es el evangelio de Jesucristo! Es una noticia sublime que merece ser pregonada en todos los rincones del mundo. Cada nación está contemplada en el plan de Dios para escucharla, y la tarea no quedará consumada hasta que la tierra sea llena del conocimiento del Señor. Pero qué hermoso es también saber que cada cultura contribuye a un mejor aprecio de esta buena noticia. Hay lugares donde recibir a Jesucristo les ha acarreado oposi- ción y rechazo. En algunas culturas la hostilidad hacia los creyentes se manifiesta con estilos de vida que amenazan con ahogar la buena semilla. Damos gracias a Dios por aquellas regiones donde el evangelio ha ayudado a transformar no solo a individuos sino a sociedades enteras. Es por eso que estas reflexiones buscan motivarnos a recordar que pertenecemos a una comunidad que traspasa las barreras de raza y lengua. ¡Esperamos que Dios a través de su Espíritu Santo nos permita interceder por los hermanos de otras regiones del mundo!
Ministerio Reforma
Este devocional proviene de la pluma de diversos contribuyentes de varias naciones para celebrar la diversidad del pueblo de Dios en distintos continentes.