20 de febrero del 2023
Génesis 5:18-24
Génesis 5:18-24
“Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios”.Génesis 5:24
Cada vez que escuchamos de Enoc nos viene a la mente la manera inusual en la cual él dejó este mundo. Él no murió, Dios lo llevó directamente al cielo. Caminar con Dios aquí en la tierra siempre termina en el cielo, de una forma u otra. Así que hablemos acerca de este caminar porque no hay otra forma de llegar allí. Es indudable que a todos nosotros nos gustaría escapar de la muerte, por lo que envidiamos al hombre que fue llevado al cielo de manera milagrosa. Aunque, de hecho, cualquier persona que camine genuinamente con Dios no puede morir realmente. Es cierto que ellos tienen que someterse a la separación del cuerpo y el alma. Pero esa no es toda la historia para alguien que camina con Dios. Jesús dijo: “Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá” (Juan 11:25). Vivir y creer en Dios es en verdad caminar con Dios. Y si nosotros caminamos con Dios, nunca perderemos la nueva vida que tenemos en Cristo. Dios no va a quitarla repentinamente de nosotros cuando lleguemos al final del camino. Nosotros no podemos ser llevados directamente al cielo como Enoc, pero podemos aprender a caminar con Dios como él lo hizo, lo cual nos llevará al mismo lugar. Nuestra muerte es la puerta de entrada a la gloria celestial, caminando con Dios para siempre en comunión perfecta.
Oh, Dios, camina con nosotros cada día. Danos la fe para sentir tu presencia y la gracia para comprometernos a ser fieles hasta el final. En Jesús, amén.
¡Qué glorioso es el evangelio de Jesucristo! Es una noticia sublime que merece ser pregonada en todos los rincones del mundo. Cada nación está contemplada en el plan de Dios para escucharla, y la tarea no quedará consumada hasta que la tierra sea llena del conocimiento del Señor. Pero qué hermoso es también saber que cada cultura contribuye a un mejor aprecio de esta buena noticia. Hay lugares donde recibir a Jesucristo les ha acarreado oposi- ción y rechazo. En algunas culturas la hostilidad hacia los creyentes se manifiesta con estilos de vida que amenazan con ahogar la buena semilla. Damos gracias a Dios por aquellas regiones donde el evangelio ha ayudado a transformar no solo a individuos sino a sociedades enteras. Es por eso que estas reflexiones buscan motivarnos a recordar que pertenecemos a una comunidad que traspasa las barreras de raza y lengua. ¡Esperamos que Dios a través de su Espíritu Santo nos permita interceder por los hermanos de otras regiones del mundo!
Ministerio Reforma
Este devocional proviene de la pluma de diversos contribuyentes de varias naciones para celebrar la diversidad del pueblo de Dios en distintos continentes.