Éxodo 3:1-10
PIES DESCALZOS
“Entonces Dios le dijo: No te acerques. Y descálzate, porque el lugar donde estás es sagrado”.Éxodo 3:5
Cuando un pastor estaba a punto de subir a la plataforma para predicar en un templo en la India, le ocurrió algo inesperado. El pastor de la iglesia le dijo: “¿se puede quitar los zapatos?” -De hecho, no sólo él, sino todos los que iban a subir a la plataforma tenían que hacer lo mismo. Nadie puede ocupar el púlpito a menos que lo haga descalzo.
Por supuesto, esta práctica tiene un fuerte precedente bíblico. Cuando Moisés estaba en la presencia de Dios en la zarza ardiente, Dios le ordenó que se quitara sus sandalias. En el antiguo mundo israelita, quitarse el calzado era un signo de humildad y respeto.
En los países occidentales no nos quitamos el calzado, pero una experiencia como esta nos desafía a reflexionar en la forma que nos acercamos para adorar. Primero, cuando yo adoro ¿realmente tengo en mente que estoy acercándome a la presencia de Dios? En muchos de los casos nos enfocamos más en nosotros, en lo que vamos a recibir de la experiencia de adoración. La adoración descalza nos recuerda que la audiencia real en la adoración es nuestro Dios santo. En segundo lugar, cuando adoro, ¿realmente me humillo delante de Dios? Yo no puedo llegar hasta el púlpito sin hacer morir algo de mi orgullo. ¿Se distingue tu acercamiento regular por la humildad?