10 de febrero del 2023
Juan 4:1-14
BEBE Y VIVE
“...pero el que beba del agua que yo le daré, nunca volverá a tener sed”. Juan 4:14
Tal vez haya escuchado del río Ganges en la India. Por donde quiera se encuentran en sus orillas los escalones que llevan a los templos hindúes. Hay mucha gente en el agua, sumergida hasta su cuello, aun cuando esa parte del río está muy contaminada. La explicación es que los hindúes creen que hace muchos años los dioses derramaron unas gotas del elixir de la vida eterna en el río Ganges. Bañarse en las aguas de este río les brinda la esperanza de poder entrar en contacto con esa poción poderosa y la experiencia de la salvación. Para muchos que viven cerca de este río, vivir esta experiencia es parte de su vida diaria. La mujer samaritana venía diariamente al pozo de la aldea a buscar agua. Y fue allí que Jesús se ofreció a sí mismo como el agua de vida que salta para vida eterna. En el tiempo de Jesús, el agua viviente era el agua clara de un manantial, comparado al agua estancada de un pozo o cisterna. Todos los que tienen una relación de fe con Jesucristo tienen la verdadera fuente de agua pura que dura para siempre. Es triste saber de las miles de personas que se bañan en el río Ganges. Pero no necesitas vivir en la India para reconocer tu sed espiritual. Tal vez estés viviendo tu vida soñada y, aun así, estés seco en el fondo de tu alma. Ven a Jesús y bebe.
Señor Jesús, nuestras vidas son un desierto sin el agua de vida. Nútrenos con tu gracia y tu Espíritu para que podamos deleitarnos en tu reino. Amén.
¡Qué glorioso es el evangelio de Jesucristo! Es una noticia sublime que merece ser pregonada en todos los rincones del mundo. Cada nación está contemplada en el plan de Dios para escucharla, y la tarea no quedará consumada hasta que la tierra sea llena del conocimiento del Señor. Pero qué hermoso es también saber que cada cultura contribuye a un mejor aprecio de esta buena noticia. Hay lugares donde recibir a Jesucristo les ha acarreado oposi- ción y rechazo. En algunas culturas la hostilidad hacia los creyentes se manifiesta con estilos de vida que amenazan con ahogar la buena semilla. Damos gracias a Dios por aquellas regiones donde el evangelio ha ayudado a transformar no solo a individuos sino a sociedades enteras. Es por eso que estas reflexiones buscan motivarnos a recordar que pertenecemos a una comunidad que traspasa las barreras de raza y lengua. ¡Esperamos que Dios a través de su Espíritu Santo nos permita interceder por los hermanos de otras regiones del mundo!
Ministerio Reforma
Este devocional proviene de la pluma de diversos contribuyentes de varias naciones para celebrar la diversidad del pueblo de Dios en distintos continentes.