07 de enero del 2023
Génesis 11:1-9
NO SE SALGA DEL PLAN
“Pero el Señor bajó a ver la ciudad y la torre que los hombres estaban construyendo”.Génesis 11:5
¿Recuerda el mandato que Dios le dio a Noé después de salir del arca? “Tengan muchos hijos y llenen la tierra” (Gén.9:1). Es el mismo mandato que le dio a nuestros primeros padres: “Tengan muchos, muchos hijos; llenen el mundo y gobiérnenlo” (Gén.1:28). El propósito de Dios es que su imagen, impresa en el ser humano, sea visible en todos los rincones del planeta. Cuando la población postdiluviana comenzó a multiplicarse y a esparcirse sobre la tierra, ideó un plan distinto. Quiso aprovechar que hablaba un mismo idioma, y decidió construir una torre que llegara –desde su punto de vista– hasta el cielo. ¿El propósito? “Eso nos hará famosos y evitará que nos dispersemos por todo el mundo” (v. 4). En el fondo, lo que dominaba era el orgullo y la arrogancia, actitudes autodestructivas que Dios detectó de inmediato. Se trata de un reino donde los seres humanos impondrían sus propias normas, pero Dios intervino para librarlos de su propia destrucción. Para preservarlos confundió su lenguaje y los dispersó por todo el mundo. Nuestro dilema sigue siendo el mismo: o confiamos en el proyecto de Dios que contribuye a su gloria, o lo hacemos en nuestras propias estratagemas que ensalzan nuestro orgullo y soberbia. Confiemos en que el Espíritu nos dirigirá sabiamente a escoger el camino que hace posible relaciones sanas con los demás.
Amado Señor, renueva nuestro entendimiento, para que comprobemos tu voluntad, agradable y perfecta en nuestra vida diaria. En Jesús, Amén.
Un nuevo año comienza y, después dos años aciagos, tenemos la esperanza de que éste será mejor. Pero no siempre sucede así. No sabemos que giros dará la política internacional. No sabemos en que terminará la crisis inflacionaria. Pero hay algo que sí sabemos: “A los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien”. Esta es una lección recurrente para el pueblo de Dios. La historia que leemos en el libro de Génesis resuena con ese mensaje. Allí vemos como un mundo perfecto, dio lugar al pecado, la violencia, las relaciones rotas, en fin, a la experiencia de vivir en un mundo caído. Pero es alentador ver la manera en que aun en familias imper- fectas, Dios fue dirigiendo sus vidas para cumplir sus propósitos. Y el libro termina con la historia de un personaje que testifica de la manera que Dios actúa en medio de nuestros peores actos. Así que, ánimo. Dios no ha terminado con nosotros. Y si él es con nosotros, podemos esperar cosas buenas aun en medio de circunstancias adversas.
Salomón Medina
Salvadoreño, ha contribuido al desarrollo holístico de ministerios desde la niñez, adolescencia, juventud, personas con discapacidad, sobrevivientes de la guerra civil y personas en comunidades de alto riesgo, además coordina actualmente el proyecto “Alternativas a la violencia”