Génesis 12:1-9
SOMOS HEREDEROS DE LAS PROMESAS
“Un día el Señor le dijo a Abram: «Deja tu tierra,tus parientes y la casa de tu padre…” Génesis 12:1a
¿Qué tan apegado se siente a su lugar de origen? ¿Entre sus planes
para este año se encuentra dejar ese lugar para ir a otro estado o a
otro país? Aun en la cultura global en que vivimos, para algunas personas
no es fácil dejar atrás sus costumbres, sus hábitos, y el confort
de lo conocido para emigrar a un lugar desconocido. Por lo menos,
nosotros tenemos la posibilidad de dar un vistazo en Google. Imagine
a Abram, que según Hebreos 11:8 “salió de su tierra sin saber a
dónde iba”.
En su tiempo, Ur era una ciudad próspera y avanzada. Ofrecía una
cultura que pocas naciones habían alcanzado. Era fácil echar raíces
en un lugar así. Pero Dios tenía otros planes para quien llegaría a
ser el padre de la fe. ¿Cuál de las promesas de Dios a Abram habrá
captado más su atención? ¿Una nación grande, engrandecer su
nombre, ser de bendición a otros? Para Abram, tal vez, la promesa
más atractiva era la de tener descendientes con los cuales formar una
gran nación.
En cualquier caso, él necesitaba tomar una decisión, y de no haberlo
hecho, su nombre no hubiera sido recordado en las generaciones
subsiguientes. Y porque él tomó esa decisión valiente, a través de Jesús,
su simiente, nosotros también participamos de las bendiciones
prometidas a Abram. Y como él, confesamos que somos extranjeros
y peregrinos en la tierra.
Querido Dios, sé que me es difícil cambiar mi forma de pensar y de vivir, pero a eso me has llamado. Dame fuerzas y sabiduría para hacerlo. En Jesús te lo pido, Amén.