03 de enero del 2023
Génesis 4:1-16
LA MARCA DE CAÍN
“Entonces Caín respondió al Señor: —Yo no puedo soportar un castigo tan grande”. Génesis 4:13
¡Seguramente ha escuchado la historia de Caín y Abel. Eran hermanos en la carne, pero no en la fe. Esto se ve al momento de adorar. De Abel se nos dice que por fe “presentó a Dios una ofrenda más aceptable que la que presentó Caín”. En lugar de corregir su acción, Caín maquina y lleva a cabo el asesinato de su hermano. Un día de adoración se convirtió en un día de dolor para la familia. Dios intervino ante este episodio sangriento, y maldijo a Caín y su trabajo. Caín se dio cuenta de lo que esto significaba y lo pesado de su culpa, y clamó a Dios por misericordia. Y es aquí donde, en medio de la tragedia, amargura y culpa, nuestras vidas pueden encontrar aliento. No hay persona, por muy injusta que sea, a quien Dios no pueda escuchar. Caín es el paradigma de la maldad, y, sin embargo, Dios lo escuchó. Dios coloca una marca sobre él que es señal de su gracia para proteger su vida de la venganza de otros. Si el relato le parece violento, no olvide que usted también un día encontró gracia para recibir más que un alivio temporal. Dios apacigua su ira y nos ofrece su paz por toda la eternidad. Y para eso fue necesario el sacrificio sangriento de su Hijo Jesucristo. De esa manera, todos los que somos culpables como Caín, ahora somos inocentes como Abel. Y así, en gratitud, podemos este año darle cada día a Dios lo mejor.
Ayúdanos, Señor, a recibir tu bendito amor y aprovechar todas las oportunidades que nos das para agradecerte y agradarte. En Jesús, Amén.
Un nuevo año comienza y, después dos años aciagos, tenemos la esperanza de que éste será mejor. Pero no siempre sucede así. No sabemos que giros dará la política internacional. No sabemos en que terminará la crisis inflacionaria. Pero hay algo que sí sabemos: “A los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien”. Esta es una lección recurrente para el pueblo de Dios. La historia que leemos en el libro de Génesis resuena con ese mensaje. Allí vemos como un mundo perfecto, dio lugar al pecado, la violencia, las relaciones rotas, en fin, a la experiencia de vivir en un mundo caído. Pero es alentador ver la manera en que aun en familias imper- fectas, Dios fue dirigiendo sus vidas para cumplir sus propósitos. Y el libro termina con la historia de un personaje que testifica de la manera que Dios actúa en medio de nuestros peores actos. Así que, ánimo. Dios no ha terminado con nosotros. Y si él es con nosotros, podemos esperar cosas buenas aun en medio de circunstancias adversas.
Salomón Medina
Salvadoreño, ha contribuido al desarrollo holístico de ministerios desde la niñez, adolescencia, juventud, personas con discapacidad, sobrevivientes de la guerra civil y personas en comunidades de alto riesgo, además coordina actualmente el proyecto “Alternativas a la violencia”