Génesis 4:1-16
LA MARCA DE CAÍN
“Entonces Caín respondió al Señor: —Yo no puedo soportar un castigo tan grande”. Génesis 4:13
¡Seguramente ha escuchado la historia de Caín y Abel. Eran hermanos
en la carne, pero no en la fe. Esto se ve al momento de adorar.
De Abel se nos dice que por fe “presentó a Dios una ofrenda más
aceptable que la que presentó Caín”. En lugar de corregir su acción,
Caín maquina y lleva a cabo el asesinato de su hermano. Un día de
adoración se convirtió en un día de dolor para la familia.
Dios intervino ante este episodio sangriento, y maldijo a Caín y su
trabajo. Caín se dio cuenta de lo que esto significaba y lo pesado de
su culpa, y clamó a Dios por misericordia. Y es aquí donde, en medio
de la tragedia, amargura y culpa, nuestras vidas pueden encontrar
aliento. No hay persona, por muy injusta que sea, a quien Dios no
pueda escuchar. Caín es el paradigma de la maldad, y, sin embargo,
Dios lo escuchó. Dios coloca una marca sobre él que es señal de su
gracia para proteger su vida de la venganza de otros.
Si el relato le parece violento, no olvide que usted también un día encontró
gracia para recibir más que un alivio temporal. Dios apacigua
su ira y nos ofrece su paz por toda la eternidad. Y para eso fue necesario
el sacrificio sangriento de su Hijo Jesucristo. De esa manera,
todos los que somos culpables como Caín, ahora somos inocentes
como Abel. Y así, en gratitud, podemos este año darle cada día a Dios
lo mejor.
Ayúdanos, Señor, a recibir tu bendito amor y aprovechar todas las oportunidades que nos das para agradecerte y agradarte. En Jesús, Amén.