Génesis 3:1-12
ESCUCHE LA VOZ DE DIOS
“Vio que el árbol era hermoso y su fruto parecía delicioso, y quiso la sabiduría que le daría”. Génesis 3:6
¡Cuidado con lo que comes! Aunque tal vez, ya entrado el año, la
advertencia llegue un poco tarde. La época decembrina, entre fiestas
y banquetes, es una invitación al descuido y al exceso. A veces el
desenfreno puede resultar costoso, pero no tanto como la primera
comida de la que habla la Biblia. El irresistible deseo de ser como
Dios llevó a la primera pareja a comer del fruto prohibido del árbol
de la ciencia del bien y del mal.
¿Valía la pena realmente correr semejante riesgo? ¿No tenían suficiente
con las bendiciones que Dios les había dado? Son cosas que
a veces no nos ponemos a pensar en el momento de la tentación.
Llegar a ser como Dios sonaba prometedor, pero, en cambio, trajo
terribles consecuencias. Afectó todas las relaciones del ser humano:
nuestra relación con Dios, con nosotros mismos, con el prójimo y
con la naturaleza.
Para quienes desean comenzar un nuevo año con el pie derecho, el
relato de la caída les sirve de lección. De seguro va a escuchar muchas
voces que le tientan a desconfiar de Dios o a sentirse insatisfecho
con lo que él le ha dado. No les ponga atención. No se deje llevar
por sus deseos egoístas, menos en momentos de angustia y temor.
Escuche la voz de Dios. Obedezca su Palabra y confíe en sus promesas.
¡Que este año nuevo, su Palabra sea una lámpara a sus pies y una
lumbrera a su camino!
Amado Señor, danos de tu sabiduría para comprender tus ordenanzas y voluntad para vivir cada día en ellas. En el nombre de Jesús, amén.