16 de enero del 2023
Génesis 20:1-18
EL CUÑADO INCÓMODO
“Estando allí, decía que Sara, su esposa, era su hermana”.Génesis 20:2
Cuando usted lee este pasaje, algo seguramente le suena familiar. Tiempo atrás, Abraham y Sara, habían pasado una situación similar. En ambos casos, como habían pactado desde que salieron de Ur, se hicieron pasar como hermanos, lo cual era media verdad, porque eran medios hermanos. Debido a ese ardid, el faraón de Egipto estuvo a punto de tomar como esposa a Sara. En Gerar, el rey Abimelec decidió tomarla como esposa. En todo esto, Abraham está lejos de ser un ejemplo para nosotros. Aquel que debería ser bendición a las naciones, más bien expone a otros al juicio y al castigo de Dios. Y en este caso, de no ser por la intervención divina, el asunto estuvo a punto de pasar a mayores. Dios impide que el rey toque a Sara, y en el desenlace final, es evidente que Abimelec se comporta con una mayor solvencia moral que el propio Abraham. Él expone públicamente al patriarca y lo confronta: “Esas cosas no se hacen” es su reclamo. Tal vez se pregunte por qué Dios permite que sus hijos caigan en el mismo error y hay una razón simple. Dios permite que seamos probados una y otra vez en nuestra área de mayor debilidad. Él no lo hace para mortificarnos o para destruirnos, sino para que crezcamos y aprendamos a confiar en él. Así que si se pregunta por qué hay algo que Dios no elimina de su vida, es porque tal vez haya algunas lecciones que aprender.
Soberano Dios, tú conoces mi corazón y mis decisiones. Dame valor para enmendar mis errores cuando me equivoque. En Jesús, Amén.
Un nuevo año comienza y, después dos años aciagos, tenemos la esperanza de que éste será mejor. Pero no siempre sucede así. No sabemos que giros dará la política internacional. No sabemos en que terminará la crisis inflacionaria. Pero hay algo que sí sabemos: “A los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien”. Esta es una lección recurrente para el pueblo de Dios. La historia que leemos en el libro de Génesis resuena con ese mensaje. Allí vemos como un mundo perfecto, dio lugar al pecado, la violencia, las relaciones rotas, en fin, a la experiencia de vivir en un mundo caído. Pero es alentador ver la manera en que aun en familias imper- fectas, Dios fue dirigiendo sus vidas para cumplir sus propósitos. Y el libro termina con la historia de un personaje que testifica de la manera que Dios actúa en medio de nuestros peores actos. Así que, ánimo. Dios no ha terminado con nosotros. Y si él es con nosotros, podemos esperar cosas buenas aun en medio de circunstancias adversas.
Salomón Medina
Salvadoreño, ha contribuido al desarrollo holístico de ministerios desde la niñez, adolescencia, juventud, personas con discapacidad, sobrevivientes de la guerra civil y personas en comunidades de alto riesgo, además coordina actualmente el proyecto “Alternativas a la violencia”