17 de enero del 2023
Génesis 21:1-7
DIOS CUMPLE LO QUE PROMETE
“De acuerdo con su promesa, el Señor prestó atención a Sara y cumplió lo que le había dicho”.Génesis 21:1
El anhelo de tener un hijo es uno de esos deseos que producen tanta ilusión. La ilusión de verlo sonreír, llorar, comer, crecer, decir sus primeras palabras… en fin, tantas ilusiones. Pero, cuando un diagnóstico médico reduce la probabilidad de un embarazo, las ilusiones pueden convertirse en dolor y amargura. Abraham y Sara tuvieron sus altas y sus bajas mientras esperaban el cumplimiento de la promesa de Dios de darles un heredero. A veces el tiempo de Dios no parece correr a la misma velocidad de nuestras expectativas. Durante algún tiempo incluso pasaron momentos de duda debido a la esterilidad de Sara. Pero ¿acaso no es Dios quien cambia el lamento en baile? ¿No es Dios quien hace habitar a la estéril en familia? ¡Ése es nuestro Dios! Y esta pareja de ancianos pudo comprobarlo. El Señor cumplió su promesa: Sara quedó embarazada y le dio un hijo a su esposo Abraham. Dios transformó aquel ambiente en risa y alegría. Hay también momentos en que los matrimonios y familias pasan por circunstancias en las que se sienten desmotivados y sin fuerzas. La paciencia no parece ser una de las virtudes favoritas en una época de servicios expresos. Es tiempo de aprender a esperar en nuestro Dios sabio y bueno. Es tiempo de permitirle obrar en el momento en que él lo crea conveniente, y que la risa de alegría brote cuando lo veamos actuar.
Bendito Señor, creemos que puedes ayudarnos aun en situaciones que como humanos consideramos imposibles. Amén.
Un nuevo año comienza y, después dos años aciagos, tenemos la esperanza de que éste será mejor. Pero no siempre sucede así. No sabemos que giros dará la política internacional. No sabemos en que terminará la crisis inflacionaria. Pero hay algo que sí sabemos: “A los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien”. Esta es una lección recurrente para el pueblo de Dios. La historia que leemos en el libro de Génesis resuena con ese mensaje. Allí vemos como un mundo perfecto, dio lugar al pecado, la violencia, las relaciones rotas, en fin, a la experiencia de vivir en un mundo caído. Pero es alentador ver la manera en que aun en familias imper- fectas, Dios fue dirigiendo sus vidas para cumplir sus propósitos. Y el libro termina con la historia de un personaje que testifica de la manera que Dios actúa en medio de nuestros peores actos. Así que, ánimo. Dios no ha terminado con nosotros. Y si él es con nosotros, podemos esperar cosas buenas aun en medio de circunstancias adversas.
Salomón Medina
Salvadoreño, ha contribuido al desarrollo holístico de ministerios desde la niñez, adolescencia, juventud, personas con discapacidad, sobrevivientes de la guerra civil y personas en comunidades de alto riesgo, además coordina actualmente el proyecto “Alternativas a la violencia”